viernes, 25 de marzo de 2016

Quiero.

Quiero ser esa persona que te haga suspirar, que revolotee tus sueños, que no te deje dormir por las noches, quiero ser ese último pensamiento que tengas del día, aquella mujer que cuide de ti cuando estés enfermo y me desespere por que te recuperes. Quiero que cuando llegues a casa nos sentemos juntos a comer, quiero preparar tu comida favorita y poder servir el vino que más te gusta, hablar del futuro de nuestro futuro, quiero ser esa persona que digas para esto yo espere tanto tiempo, quiero ser tu persona favorita, tu amiga, tu confidente, esa persona que tan solo con una mirada sepa lo que quieres, lo que tienes y lo que deseas.

Quiero despertar los 365 días del año junto a ti, que lo primero que vean mis ojos sean los tuyos, darte el beso de buenos días y buenas noches, quiero estar cuando tomes las decisiones de tu vida, y que yo esté incluida, quiero disfrutar un día de playa, de campo, de camping, más que todo quiero perderme en tus ojos al mirarte, saber que me amas y que yo te amo como a nada ni nadie, quiero que riamos, lloremos, nos hagamos cosquillas, que pasemos momentos increíbles y que difícilmente puedan ser borrados.

Que caminemos juntos este largo camino, que cuando tú me necesites yo esté ahí sin que tú lo digas, quiero ser parte de tu vida y que tú seas esa persona que llene los espacios vacíos de la mía.
Que si nos separamos algún día sea solo por qué tienes que ir a trabajar, quiero ser tu amor infinito, tu amor veinteañero, tu amor para el resto de nuestras vidas.
Quiero tantas cosas contigo que solo espero con paciencia, que cuando llegue ese día, tú estés dispuesto a aceptar todo esto y mucho más, por qué, yo estaré aquí, esperándote pacientemente como lo he hecho todo este tiempo para que hagamos todo lo que quiero.

Image and video hosting by TinyPic

martes, 22 de marzo de 2016

Aprende a decir “me quiero” antes de decir “te quiero”

Sí, es muy bonito pronunciar palabras de amor, esas en las que demuestras que tan importante es para ti esa otra persona, e incluso,  todo lo que estás dispuesto a hacer por ella.

Pero… te has puesto a pensar que para poder amar de verdad, es necesario primero, conocerse a uno mismo, ser consiente de nuestra personalidad, de nuestra esencia, de nuestra forma de pensar y tener muy en claro que nada ni nadie debe cambiar nuestras convicciones, nuestros valores, ni debe amedrentar nuestra dignidad?

Debemos recordar que somos seres humanos completos, no complementos, que estamos en el camino para ser felices, y que para ello nos valemos por nosotros mismos; y esto no quiere decir que debamos aferrarnos a la soledad, no, lo que trato de decir, es que para poder amar enserio, es necesario querernos primero, solo de esta forma, sabremos reconocer el amor verdadero, cuando llame a nuestra puerta.

Cuando uno sabe perfectamente lo que es y lo que vale,  no hay nada ni nadie que nos haga dudar de nuestra fuerza, de nuestra inteligencia, de nuestra felicidad.

No hay nada más bonito que poder ponerse frente al espejo y poder reconocer que somos humanos imperfectos, con virtudes, con errores, con aciertos y defectos, pero siempre buscando mejorar, conscientes de lo que merecemos, conscientes de que no nos podemos conformar con un cariño pasajero o con alguien que no está dispuesto a entregarse de verdad.

Amar es maravilloso, de eso me queda la menor duda, pero también es cierto, que el amor más bonito es el que sentimos por nosotros mismos.

Cuando esto pasa, cuando aprendemos a ser realmente conscientes de lo que valemos, somos capaces de reconocer el amor del bueno, ese que es como nosotros, que es sincero, que no tiene complejos, que nos convierte en mejores seres humanos, ese con el que de la mano podemos llegar más lejos.

He ahí la importancia de aprender a decir  “me quiero” antes de decir  “te quiero”

Image and video hosting by TinyPic

miércoles, 16 de marzo de 2016

No hay noche que no te piense, ni insomnio que no te extrañe

Es verdad que me gusta sonreír, es verdad que lo hago muy bien, es verdad que durante el día puedo aparentar que soy feliz, el problema es por las noches, cuando me quedo sola, el problema es por las noches cuando duermo sin ti.

Debes saber que aun en contra de mi voluntad,  no hay noche que no te piense, ni insomnio que no te extrañe, y para ser sincera a veces no sé cómo lidiar con esta soledad, con estas noches frías en las que tú no estas.

Creo que tú no entiendes cuanto me dolió verte partir, acostumbrarme a tu espacio vacío, al silencio que dejas justo aquí, no sabes cómo duele no escuchar tu sonrisa, ni ver tus ojitos cada mañana despertar junto a mí. Si bien es cierto que trato con todas mis fuerzas de dejar este dolor atrás, son las noches de insomnio las que me hacen extrañarte mucho más, son las noches de desvelo las que me duelen más.

En nombre de todo el amor que yo te tengo, de verdad espero que tú no lo estés pasando tan mal, espero que para ti haya sido más fácil continuar, que puedas sonreír enserio y no tratando de ocultar la verdad, tratando de ocultar que mueres por dentro, tratando de ocultar que lo estás pasando fatal.

Solo espero que poco a poco y con el tiempo, esta ausencia de ti duela cada vez menos, que  las noches dejen de ser tan tormentosas,  espero que poco a poco  mis insomnios sean  cada vez más serenos. No sé si tú me extrañas como yo a ti, pero por si acaso te pasa, no lo pienses tanto y ven aquí ,abrázame fuertemente y recuerda todo lo que significas para mi…

Quizá estas palabras sean vanas, quizá tú seas más feliz así, creo que esa es la realidad, pues si me extrañaras como yo lo hago, ya estarías junto a mi.
Image and video hosting by TinyPic

domingo, 13 de marzo de 2016

(Im)perfectas

Hoy en día está de moda ser un desastre. El desorden, la histeria, el drama. Fumar, decir palabrotas y ser impuntual. Y, claro, aquí está una servidora de mente algo cuadriculada y espíritu preguntón, sintiéndose trasnochada en un mundo en el que la imperfección suma puntos. Que yo no soy perfecta, ni mucho menos, de hecho, soy lo opuesto a perfecta. Quizás lo que más imperfecta me hace es, precisamente, andar siempre buscando la perfección.
Y es que no, a mí nunca me ha pasado eso de ir sin estudiar a un examen. Yo abría los libros quince días antes y los cerraba un minuto después de que el profesor o profesora dijera “podéis empezar”. ¿Empollona por convicción? No, insegura de manual. Que ya me lo podía saber de memoria, que aun así creía que me quedaría en blanco en el momento de la verdad. Horror.

Pues no, yo nunca me he emborrachado (y ahora podéis llamarme bicho raro), al menos no tanto como para no acordarme de cómo volví a casa o de qué hice o dije. No, ni mucho ni poco, yo no me he emborrachado porque con mis 58 quilos de peso y mi 1,64 de estatura, el alcohol se me sube a la cabeza causando un extraño mix de sueño asesino y taquicardia.
Que cuando llevo las gafas me las limpio 32593249 veces al día porque no soporto verlo todo turbio (¿transtorno TOC? No lo descarto). Me quito el esmalte de uñas a la primera imperfección. Bebo 3 litros de agua al día, hago las cinco comidas (yo sin merienda no soy persona) y uso protector solar factor 30 cuando voy a la playa. El café, descafeinado. La cerveza (puaj), como mucho con limón y más por compromiso que por otra cosa. Yo pongo a Spotify por testigo de que no cambio ni una sola canción indie si puedo bailar “Shake it off” de Taylor Swift en la cocina como si no hubiera un mañana.

Yo (casi) nunca llego tarde (no me hago responsable de conductores capullos de la TMB o de las horas puntas en general). A mí me gusta salir con tiempo porque no me gustan las prisas (es lo que pasa cuando la velocidad la llevas por dentro) ,ni hacer esperar a la gente.
Quizá es eso lo que me hace ser así como soy: una imperfecta que busca en vano la perfección, que por querer agradar o no disgustar se ha quedado muchas veces con ganas de mandar a la mierda a algunas personas. Y sobre todo a una. Una imperfecta que, eso sí, con el tiempo (veintiuno 21 ya son tiempo), se ha dado cuenta de que lo único importante en la vida es agradarse a uno mismo: mirarse en el espejo y gustarse con raíz o con el tinte recién hecho, con un diente mal o con sonrisa Vitaldent, con michelín o con cintura de avispa cincelada a base de dieta, ejercicio y té verde.

Que sí, que el optimismo “vomita-arcoíris” ya cansa, para algunos. Que ahora vuelve a estar de moda cagarse en todo y desconfiar de la gente. ¿Pero de una misma también? Me niego. Hay que quererse, sea como sea. Hay que creerse. Se sea impuntual o previsora. Malhablada o beata. (Excesivamente) sincera o un poco trolera.
Hay que aceptarse sea una desastrada a la moda, o una trasnochada imperfecta en busca de la perfección. Hay que valorarse ,respetarse y comprenderse, porque el mundo no lo va a hacer por ti.Para el mundo en general siempre serás demasiado gorda o demasiado delgada, demasiado extrovertida o demasiado callada, demasiado blanca o… vale, no, para este mundo nadie parece estar demasiado moreno (porque ser moreno de piel es estar sano, y ser molón, y haber ido a muchas fiestas en la playa. Los blancos somos tísicos y raros, y la única luz que vemos es la de la pantalla del ordenador. Dicen).

¿Lo veis? Siempre habrá un exterior que nos juzgue, básicamente, porque nadie, ni la madre que nos parió, nos conoce por completo. Nadie está dentro de ti para saber qué piensas, lo que vales, lo que has logrado y lo que no lograste por qué fue. Nadie excepto tú misma. Nadie te conoce como tú ni nadie puede seguir conociéndote toda tu vida.
Por eso, llega tarde o pronto, escucha a Izal o a Katy Perry, ordena tu escritorio o busca tu móvil debajo de la cama. Rápate el pelo o no cambies de peinado. Haz lo que quieras, pero nunca te olvides de que quererse es construirse, y de que en este mundo, las personas más felices son las personas enteras.
Que te quieras (¿ya lo he dicho?).
Que te quieras y punto.
Y ya.

Image and video hosting by TinyPic

jueves, 10 de marzo de 2016

Carta a mi corazón

Querido corazón:

Puedo entender que aún te encuentres enfadado conmigo, pensando que no procuro tu bienestar y que no me importas. Por eso hoy me atrevo a dirigirte este mensaje, para que conozcas la razón de mis acciones y puedas comprenderme un poco.

Sé que has sufrido mucho por mi causa, y que he tomado decisiones que no llegaste a entender en su momento, porque te hicieron pasar por grandes malestares, pero quiero que entiendas que lo que hice fue por tu bien, aunque aún no lo creas. Todo lo que he hecho ha sido pensando en ti. Ya hace dos años de lo sucedido y sé que ahora, aunque aún estás un poco dolido, te encuentras más fuerte que al inicio. Quizá ahora estés listo para escucharme y entender… quizá estés listo ya para perdonarme por tanta pena y tantas lágrimas.

Quiero que sepas que eres un orgullo para mí. Después de todo lo que has pasado sigues entero, latiendo y bombeando sangre y vida a todo mi cuerpo. Aunque aún te sientas decaído, recordando lo sufrido, puedo sentir que eres fuerte y sé que al final estarás bien. Sé que, pese a todas las calamidades que has tenido que experimentar, también recuerdas los buenos momentos de alegría, de ilusión y de expectativas. Has reído y has llorado, y tienes que entender que de eso se trata la vida, de altas y bajas.

Créeme que sé muy bien por lo que estás pasando. Quizá desearías pertenecer a otra persona, una más racional, de esas que se comportan fríamente y abandonan todo sentimentalismo, protegiendo sus corazones como una coraza impenetrable. Pero te tocó estar en mí, una persona pasional, que se abre de par en par cuando se entrega, que sufre y llora cuando le va mal. Bien sabes que he intentado ser ese tipo de persona insensible e indiferente, pero simplemente no me sale, no soy así.

No obstante, puedo asegurarte que todo lo que has tenido que soportar a mi lado te ha hecho más fuerte y más valiente. Has ido madurando y aprendiendo a superar situaciones difíciles y complejas, tanto que ahora, con todo y lo que sufres, no estás derrotado, sino que sigues firme y en pie de lucha. ¡Qué orgullosa estoy de ti! Hoy celebro y reconozco tu valor, tu nobleza, tu dignidad y tu capacidad para levantarte aún ante las peores desgracias.

Te agradezco que aún creas en el amor y que sigas siendo para mí una fuente de emociones preciosas e indescriptibles. Te agradezco que aún te cautive un poema, que te emocione una buena película o que te llene de alegría una buena noticia. Te agradezco por luchar por lo que quieres, por ser honesto y franco en todo momento, y por nunca renunciar. Gracias por NO permitir que te pusiera una armadura de hierro para protegerte, pues sabes que eso significaría renunciar a todo lo bello que es sentir, aun con los momentos de sufrimiento que eso conlleva.

Hoy, pequeño gran corazón, te quiero expresar mi admiración y mi respeto. Sé que aún estás convaleciente, pero pronto te recuperarás, como ya lo has hecho antes. Por mi parte, me comprometo a cuidar mejor de ti y a ser más sabia en mis acciones y en mis elecciones. Ambos sabemos que nos tenemos el uno al otro y que así será hasta el final de nuestros días. También sabemos que merecemos la felicidad y que la llegaremos a encontrar.

Así que, mi querido corazón, ¡ha llegado la hora de levantarse, sacudirse el polvo y seguir a paso firme como siempre, en busca de esa felicidad anhelada!

Sé que juntos podemos lograrlo.

Image and video hosting by TinyPic

martes, 31 de marzo de 2015

Y ahí, entre todos sus gustos raros, estaba yo.

Lo cierto es que nunca pude ser una chica normal, jamás fue importante para mi  ser la dama perfecta, con el peso perfecto, o el outfit perfecto, nunca me importo demasiado entrar en el molde de la chica común, esa que se preocupa por estar al último grito de la moda, ni sobresalir de la multitud. Con el tiempo empecé a acostumbrarme a que las personas me dijeran que soy rara, y aprendí a estar en paz con mi personalidad. Siempre tuve muy claro que me gustaba ser yo con todo y mis defectos.

En el amor, la verdad es que nunca tuve mucha suerte, los chicos de estos tiempos prefieren salir con otro tipo de chicas, más sociables, más atractivas, más llamativas; y no, no es que yo fuera una chica gris, por el contrario, mi locura y mi rareza saltaba a la vista y eso a veces les resultaba un  poco incómodo. Sin embargo, un día cualquiera, él se acercó a mí, me miró fijamente a los ojos, y  me invitó a salir, yo un poco asustada lo rechace pensando que alguien como él no se fijaría en serio en mí. Se parecía tanto a todos, y obviamente tan distinto a mí...

Pensé que bastaría un no para que se alejara, pero insistió tanto que termine por aceptar salir. Puedo decir que al principio me pareció una pérdida de tiempo estar ahí, pero al escucharlo hablar entendí que era distinto a lo que aparentaba, que había mucho más en él de lo que antes vi. Con los días. el trato se hizo más estrecho, poco a poco deje de tener miedo y pude con soltura hablarle de mis planes y sueños, de mis ideas, de mis locuras, de mis proyectos; fue sorprendente descubrir que sus planes no estaban tan alejados de los míos, él también tenía sueños, miedos, inseguridades y defectos.

Poco tiempo después, en el momento más inesperado, él se atrevió a besar mis labios, y aunque dudé por un momento, respondí a su beso. Tengo que admitir que el momento fue perfecto.

.- Me gustas, me dijo…

Me quede callada, pero con un montón de mariposas revoloteando en mi interior, contenta de saber que a el tampoco le gustaba lo común, y que ahí entre todos sus gustos raros, estaba yo.

Image and video hosting by TinyPic

lunes, 1 de septiembre de 2014

Somos de quien...

“Somos de quien nos escribe”, leí un día. De quien nos entiende, de quien luego nos puede explicar también. Somos de quien nos acaricia, quien nos traza con dulzura, quien encuentra adorable cada defecto, cada marca, cada cicatriz.

Somos indudablemente de quien nos ama y nos protege, aun con heridas, aun con rasguños. No somos de quien nos sana, somos de quien ya sanadas está ahí, para nosotras, ante todo.

Somos de quien día a día nos va descubriendo, cada secreto, cada momento, cada cosa del pasado, sin importar que haya sucedido, sin importar nada. Somos de quien no nos tiene secretos, de quien podemos contarles todo sin pena, sin vergüenza, sin reparos.

Somos de quien nos ve como si fuéramos la joya más preciada, la más bonita, la mejor. De quien nos toma con firmeza y delicadeza, de quien nos cuida ante todo y todos, y quien siempre, en todo momento nos defenderá.

Somos de quien nos pone en prioridades, quien nos da su tiempo, quien nos da también libertad; somos de quien nos besa bonito, de quien nos besa salvaje, de quien siempre nos va a besar.

Somos de quien ama todo de nuestro ser, de nuestra esencia, de quien no quiere cambiar ni un solo centímetro, de quien conoce todos nuestros errores y tropiezos y aún así se quiere quedar.

Somos de quien se quedó a nuestro lado a pesar de los ratos malos, a pesar de los presagios, de las lágrimas o enfados, de las caras enfadadas, de los días sin remedio; somos definitivamente de quien sigue aquí, a nuestro lado, queriéndonos en todo momento, queriendo después del tiempo seguir conociendo más, creyendo que nos conoce siempre pero ir descubriendo que en nuestro interior hay aún misterios que quiere ir descifrando.

Somos de quien después de todo sigue creyendo en nosotros y que jamás nos cambiaría o limitaría en algo, al contrario, crecerá a nuestro lado.

Image and video hosting by TinyPic

viernes, 29 de agosto de 2014

Carta a los que me dicen que no llore cuando estoy llorando

Sí, estoy llorando. ¿Y qué? A todo aquel que se me acerque inteligentemente regalándome el sabio consejo de que deje de llorar le mandaré a tomar viento. ¿Por qué voy a tener que dejar yo de llorar si me apetece? Soy sentimental y extra sensible en contadas ocasiones, pero, digo yo, ¿es que no es sano dejar ir todas mis frustraciones la través de las lágrimas? Que son mías, no tuyas.

A ti, que me dices que deje de llorar: en vez de hacer eso, sería mucho más útil que me regalaras tu silencio, igual que yo te regalo lo que estoy sintiendo. Dame las gracias por ello. Por saber expresarme, por ser yo misma y mostrarme tal y como soy, sin miedo y sin vergüenza. Como todo un revolucionario del mundo de las emociones. Y si no eres capaz de comprenderlo, mejor aléjate.

Porque llorar no es un crimen. Deja de pensar tanto en mantener la compostura. Siempre he creído que si tenemos la facultad de reír y de reír tan fuerte, ¿por qué cuando lloramos deberíamos reprimirnos? ¿Verdad que cuando reímos lo hacemos desenfadadamente y con total despreocupación? Pues con las lágrimas igual. Si he de llorar, debería poder llorar con total libertad.

No quiero guardarme nada que me haga sentir frustrada. Quiero poder sacarlo todo y dejar espacio para todo lo demás. Quiero limpiarme y asearme por dentro, quiero estar libre de una sensación que me impide avanzar para luego empezar de cero y hacerlo con más fuerza. Los que piden más autocontrol, estar siempre alegres y dejarlo todo dentro… están, muy, muy equivocados.

Si lloro, expreso, y si expreso, supero. Una anestesia natural que palia el dolor. Un calmante que brinda tranquilidad y en cierto modo relajación. Incluso un componente que me hace sentir viva porque no solo lloramos por angustia. Si lloramos por alegría la intensidad se multiplica.

Contener las lágrimas genera mal en todo el organismo y aumenta de forma abundante la negatividad y el malestar, lo que a la larga conseguirá que concentres todas estas emociones y las desencadenes en una bomba de relojería en la que no querrás verte.

Cuando lloro me desnudo ante todo y ante todos. ¿Quién es más pudoroso, el que no quiere desnudar su cuerpo por vergüenza, o el que no quiere que lo conozcan por dentro, cómo Dios los trajo al mundo? ¿Por qué negarnos algo que brota sin más? Lo que está claro es que después de llorar seguro que nos sentiremos mucho mejor. No tenemos una varita mágica con la que poder solucionar los problemas, pero si esto puede calmarnos, ¿por qué privarnos de ello o privar a los demás?

A partir de ahora toma nota: no aceptar que me digan que no llore. Aceptaré solo silencios que escondan miradas cómplices. Silencios capaces de traspasarme muy fuerte y que me den las gracias sin hablar y me den abrazos sin tocarme.
Image and video hosting by TinyPic

martes, 26 de agosto de 2014

Sin mí no soy nada

Bailar, conocer, explorar… quizá amar.  Yo soy esa compañera inseparable que siempre estará a mi lado. Soy esa mejor amiga que me entiende mejor que nadie, y esa amante maravillosa que sabe exactamente lo que me seduce y encanta.

¡Cuánto me río con mis chistes! Siempre me parecen buenísimos. Además, sé exactamente mi plato favorito, el color que más me gusta y el regalo que puede hacerme más ilusión. ¡Es lo que tiene pasar 24 horas a mi lado! Lo curioso es que no todo el mundo puede decir lo mismo: hay personas que no se han parado a pensar qué les encanta, ni a darse el gusto de vez en cuando.

“Amarse a sí mismo es el comienzo de un idilio que durará toda la vida.”

Claro, me encanta embarcarme en proyectos, compartir experiencias y formar equipo, pero siempre llevo un equipaje indispensable para cualquier viaje: me llevo a mí. Con mis defectos y mis fortalezas, pero siempre voy conmigo. Si soy generosa, lo soy con toda la capacidad de querer que he aprendido conmigo. La autoestima es la primera escuela del amor.

Es mucho más difícil que los demás nos puedan dar algo que nos haga ilusión si ni siquiera nosotros sabemos decir qué es lo que nos ilusiona. Los extremos se tocan, y por eso ser complaciente es igual de negativo para una relación que ser muy egoísta. Si no nos queremos a nosotros mismos de manera equilibrada, aceptando las limitaciones que tenemos y también reconociendo lo maravillosos que somos, difícilmente podremos tratar a los demás de esa forma: queriéndoles tal y como son.

El secreto está en encontrar a una persona que sepa estar sin ti, pero que prefiera estar contigo. Una persona que justamente se quiera a sí misma con tantas ganas como le pones tú a quererte. Por eso se trata de ser también esa persona, la que se quiere a sí misma lo suficientemente como para no necesitar completarse con nadie. Entonces, y solo entonces, el amor mutuo será inmenso, y duradero.

“Existe una evidencia muy grande de que cuanto mayor sea nuestra autoestima mejor vamos a poder tratar a los demás“. 

Si no somos felices solteros, no lo podremos ser en ninguna relación, por perfecta que sea. Tampoco podremos emprender y triunfar con socios, ni formar un gran equipo de trabajo. Como madres o padres fracasaremos también, porque la autoestima es como la raíz del árbol de todas las demás relaciones.

Por eso, hoy quiero recordarte y recordarme a mí mismo: lo que sea, pero conmigo. Porque sin ti lo soy todo, por mucho que me encante y pueda elegir estar a tu lado, pero sin mí no soy nada.

Image and video hosting by TinyPic

sábado, 23 de agosto de 2014

La chica que buscó a su príncipe azul pero no encontró el azul que le gustaba

Érase una vez… Hace muchas ganas y poca paciencia, una princesa llena de adrenalina que vivía en un caos. Su vida sentimental estaba rodeada de relaciones insatisfactorias, condena de sus altas expectativas y de su insaciable imaginación. Contentábase con relaciones efímeras, incompletas, banales y apresuradas por miedo al doloroso silencio de la soledad. Sin embargo, ella se sentía especial. Tan personalmente diferente; exclusiva, peculiar y única que sufría en su interior el irrefrenable deseo de que toda la magia que habitaba en su interior, saliera en busca del príncipe encantador y apuesto que la merecía.

Era tan voraz su apetito que no había príncipe que la contentase, ni labios que la besaran a la altura de su exquisito y refinado paladar. Quería saborear escalofríos confitados en miel. Ansiaba desayunar susurros de cielo rebozados en harina del país de nunca jamás, tempura de carcajadas al limón y simpatía con guarnición de fantasía. Imaginaba un príncipe que tuviera el poder de cocinar un amor salteado en sinceridad, éxito de la pasión con intimidad caramelizada y una reducción de rayos de sol cubiertos por dulce chocolate de encantos. Suspiraba por unas tostas de felicidad cubiertas de humor espolvoreado, taquitos de celos garrapiñados y bolitas de cariño maceradas en paciencia; y de postre helado de sabor a confianza con barquillo de estabilidad, gracias.

Andaba a la caza de un príncipe color azul

Un azul quiéreme mucho, azul comamos perdices, azul vivamos felices. Un tres en uno dificilísimo de encontrar, pero no imposible. Buscando entre las etiquetas de autenticidad a un príncipe que no destiña con los lavados, que no encoja ante las adversidades de la vida y que no se rompa por la rutina de la relación; encontraba aspirantes a medio hacer que ni de noche ni de día, ni misterio, ni acción, ni planos contrapicados que amparen la emoción del momento.

Y es que no basta con que el príncipe sea azul

Azul es azul. Y a las princesas nos gusta la variedad en las gamas cromáticas. El azul se inventó para que los príncipes se diferencien entre ellos a través de azul encantador, azul viajero que se atreve con todo, azul artista de la pista, azul eres el jodido reto de mi vida.

 Y así en sus infinitas posibilidades las princesas podríamos aspirar a vivir el cuento que habíamos soñado sin tener que conformarnos con la mediocridad de las historias des-encantadoras protagonizadas por príncipes de azules corrientes, comunes, habituales, ordinarios, vulgares y archiconocidos a los que estamos ultra acostumbradas y que cualquiera puede pintar de nuevo si, tras un tiempo de desgaste, sufren un poco de decoloración; porque se venden en cualquier tienda de barrio.

Esto es un llamamiento para príncipes azules sin azul definido

¿Estáis dispuestos a bañaros en Pantone azul palomitas de maíz y cine un viernes noche? ¿En Pantone azul picnic en el parque y siesta con mantita abrazados? ¿En azul cógeme de la mano que vienen curvas? Porque las princesas han venido a vivir una vida que tenga lugar en un cuento, que tenga algo de polvos mágicos. Añoramos a ese príncipe azul del azul que abre la puerta del coche, ese príncipe azul que dice ‘buenos días princesa, ya tienes el mundo a tus pies’. Y sabemos que está ahí, escondido en ese blindado corazoncito que os empeñáis (príncipes de muy muy lejano) en ocultar tras esa coraza de azul no necesito amor, azul solo estoy mejor y azul no quiero complicarme la vida.

Image and video hosting by TinyPic

miércoles, 20 de agosto de 2014

Soy del tipo de mujer que si quiero la luna, me la bajo yo solita.

Necesitas saber que has errado al creer que te  necesito para ser feliz, creo que no has caído en la cuenta de que me sé  valer por mí misma, que no tengo miedo de nada, que no tengo miedo a seguir sin ti. A veces  creo que tienes exceso de confianza, pues te piensas indispensable, crees que dependo de ti para sentirme viva, para sonreír.

Creo que tienes que abrir muy bien los ojos y darte cuenta de una vez de que nos soy así, mírame fijamente y descubre que soy una mujer independiente, trabajadora, descubre de una vez que soy una mujer que no se sabe rendir.

La verdad es que al principio confié en ti, pero tengo ese sexto sentido que con el tiempo me hizo descubrir que a los hombres de tu tipo les molestan las mujeres de mi tipo, esas que son autosuficientes, que se esfuerzan, que trabajan, que si quieren la luna, no viven esperanzadas a que alguien les ayude a bajarla, pues en mi caso, si quiero la luna, encuentro la manera para bajarla.

Perdona que sea yo la que te dice adiós, pero tu personalidad no va conmigo, ni tus expectativas coinciden con lo que quiero yo. Te sugiero que busques a una chica que no te de problemas, que no discuta tus ideas, que acepte todo lo que dices sin dar pelea;

Solo espero que cuando la encuentres, no te aburras de ella, pues la verdad es que si aún existen, tengo que decir que me duele por ellas,  por guardar lo que sienten, por apagar su voz, sus deseos, sus sueños, sus ideas. No, yo nunca podré ser así, la verdad pierdes el tiempo en tratar de cambiarme, en tratar de hacerme coincidir con tu forma de vivir.

 Tengo muy claro lo que soy, lo que quiero para mí, así que pega la vuelta y vete de aquí.

Image and video hosting by TinyPic

domingo, 17 de agosto de 2014

Se busca una amor

Se busca un amor… para toda la vida, quizás. Que me devuelva las ganas, la ilusión y el placer de volver a amar. Que me inspire en mis letras con su pasión, con su amor, con sus peleas.  Que saque de mí la intrépida mujer que llevo dentro. La cursi detallista que hace un tiempo quedó sin deseo.Que me vuelva su musa, su amante, su amor. Que devuelva a mi cuerpo las ganas de hacer el amor. Que me brinde seguridad y confianza. Que me deje volar, que nunca desee cortar mis alas. Que me aliente cuando fallo y me ame aun con mis errores. Que me bese las cicatrices en donde alguien más causó dolores. Que no juzgue mi pasado ni me reste valor. Que sepa cuánto valgo y me brinde lo mejor.
Que no me siembre dudas ni me dé preocupaciones. Que sea un hombre maduro que no desee andar de picaflores. Se busca un amor que ya este cansado de buscar. Que haya recorrido lo suficiente para que al fin desee estacionar.
No busco un amor que pague mis cuentas o que me rescate de un castillo como en los cuentos de princesas. Tampoco para que camine detrás de mí sino a mi lado. Mucho menos para cuidar de una casa, pues construirla juntos es lo que tengo muy claro. No deseo que me cele o me cuestione cada paso que doy, pues no soy de las que permiten que corten sus alas por la inseguridad de alguien más.Se busca un amor que desee también ser un compañero de vida, alguien que desee caminar de mi mano. Que me ame y me deje amarlo. Un amor que me respete y me valore y me permita ofrecerle lo mismo, ni en más ni en menos proporciones, siempre lo justo. Un amor que me permita crecer y desee tenerme en sus momentos de crecimiento.
Se busca un amor que me aplauda en mis victorias y me aliente en mis fracasos y que en ambos momentos me permita acompañarlo, que no le importe que lo vea "derrotado", que mi amor lo fortalezca y me deje motivarlo.
Se busca un amor dispuesto a llenarme de detalles, no quiero regalos caros, sino pequeños obsequios que para mí serán muy grandes; tal vez una flor, hacerme el desayuno, una carta y porque no un chocolate, un beso, un abrazo y una caricia que más me hagan amarle.
Busco a alguien humilde de corazón, que tenga la capacidad de realzar, admirar y cultivar mis virtudes y así mismo me ayude con mis debilidades, que nunca quiera pisotearme, criticarme o hacerme sentir menos por ellas, que al contrario, me ayude a trabajarlas y mejorarlas. Así mismo quiero que él se muestre conmigo tal cual, sin caretas y que juntos nos aceptemos y complementemos cada día que habremos de pasar.
Quiero alguien que sea mi soporte y mi balance. Un amor que en la cama logre desarmarme. Un pervertido que sea solo mío y que me incite a ser en la cama esa mujer que todos han de querer pero que solo él ha de tener. Que fuera de casa me de mi lugar y me trate como una dama. Que nunca pierda los modales y que se muestre como un caballero en todo lo que hace. Se busca un amor que esté dispuesto a protegerme incluso de mi misma y me permita protegerlo como a un niño en sus momentos más vulnerables. Un amor que sepa lo que necesito sin necesidad de preguntarme y es que no será necesario porque me estudiará a diario a través de mis gestos, mis actos, mis sueños y de todo lo que hablo.

Se busca un amor que me ame por lo que soy

Que no se sienta un Dios con derecho a juzgarme, que no le importe mi pasado y aun sabiéndolo continúe amándome. Un amor que confíe en mí y me cuente sus más oscuros secretos. Que me comparta sus miedos, sus anhelos y también sus proyectos. Que me incluya en su plan de vida y que no tema que yo lo incluya a él, y es que para amores pasajeros no necesito andar buscando, así que lo piense bien.
Yo no busco lujos, simplemente un amor con quien construir un hogar. Alguien que desee caminar conmigo sin miedo a la dificultad que se nos pueda presentar. Alguien valiente que luche de mi mano y que si ha tropezado se apoye en mí para poderse levantar. Un hombre hogareño que desee una familia y una mujer con quien crecer. Un amor que sepa pedir perdón si falla, que reconozca sus errores y aprenda de ellos. Que nunca se muestre soberbio, altanero y que tampoco pretenda ser un hombre perfecto. Pues yo busco un amor imperfecto pero perfecto para mí. Alguien con quien conecte como pareja, como amante, como amigo, compañero y cómplice. Que realmente asuma el compromiso de esforzarnos cada día por dar lo mejor que podamos durante el tiempo que ambos deseemos caminar cogidos de la mano.
No quiero un romance de Disney, algo tan perfecto que me aburra y me incite a irme. Busco un amor perfectamente imperfecto que con solo verlo me haga temblar de nervios. Alguien que ponga en desorden mis días y que revolucione las mariposas de mi barriga. Que tambalee mi mundo por segundos y que me ayude a estabilizarlo cuando siento que me hundo. Un amor que sea mi tempestad y mi calma. Un loco enamorado que se esfuerce por robar mi alma.
Un amor puro, noble y sincero. Que me lleve de su mano a recorrer el mundo entero. Se busca un amor...
Image and video hosting by TinyPic

jueves, 14 de agosto de 2014

Y aquí estoy, despojándome de los recuerdos que aun calan

De nada me ha servido quemar las viejas fotografías que contaban la historia de mil promesas que pronunciamos algún día, esa historia contada con besos acelerados que se clavaron en mi piel, con intensas caricias que sé que no olvidaré…
Nunca espere ver mi vida como un drama, pero es que no sabía cómo sería amar, entregar todo y al final quedarte sin nada. Yo que presumía de no ser susceptible al amor, de no ser susceptible a  nada que no estuviera regido por la razón, yo que  sabía imponer mi lógica, antes de permitir que alguien me hiciera daño, hoy… estoy aquí llorando por un mal amor, comprobando que resiste más un cojo que un hablador.

La verdad es que cuesta deshacerme de esos lazos que yo misma tejí, pero definitivamente, no quiero estar así, creo que no queda de otra que caer en la idea romántica de permitir, que el tiempo haga lo suyo, que me ayude a sanar heridas, que me ayude a reconstruir mis ganas de seguir. Solo te pido un último favor… No retes a mi voluntad, pues aunque no es poca, se debilita cuando tú estás, aléjate enserio, no  seas egoísta, no vuelvas más.


Ayúdame con tu ausencia a olvidar, no pienses que conmigo hay cabida a la posibilidad.

Image and video hosting by TinyPic

lunes, 11 de agosto de 2014

Un último favor, a quien rompió mi corazón

Mentiría si no admito que te he echado de menos. Que echo de menos tu calor, tu aroma y tus besos. Que me es casi imposible desprenderme de cada uno de nuestros recuerdos y que tanto llanto no ha logrado que deje de dolerme tu adiós, aquí muy dentro. Te mentiría si no te digo que he optado por mirar a diario aquellas fotografías en las que apareces y aunque a veces me digo ¡ya no más! y me enfoco en otras cosas, pronto reapareces. Que tropiezo una y otra vez con tu recuerdo y que el dolor me cala cada uno de mis huesos.
Que aún me es casi imposible asimilar nuestra ruptura. Que los días por venir estaré acompañada de tu ausencia (debo admitir que eso me asusta). Que ya no tendré más tu cariño, tu amor, tu mirada, tu sonrisa, tus besos y no te escucharé más decirme –mi amor-.
No logro fingir ante todos que estoy bien. Que no me ha tumbado tu decisión y que sin dudarlo, ha sido lo mejor. Lo mejor ¿para quién?, quizás para ti pero para mí no, al menos así lo veo hoy. Aun permanezco encerrada en mi habitación, llorando a la menor provocación. Aún permanece en mi mente aquella escena en la que me hablas de ti y de tus planes, en la que decides que lo más conveniente es el alejarte. Y mis tontos intentos por convencerte de que te quedes, no logran conmoverte. Sin importarte cuan rota me dejabas, sin importarte el que yo te amara, el que ofreciera lo mejor de mí… tú decidiste huir.
Tiraste a la basura cada uno de nuestros planes, de aquellos sueños compartidos te olvidaste. Me dejaste pensando que pude haber hecho más por los dos, cuando la realidad es que tu no moviste siquiera un dedo. Mostraste una sonrisa hasta el último momento y me pregunto: ¿te reías de mi sufrimiento? no lo sé y no me interesa saberlo. Cada palabra, cada lágrima y aquel dolor fueron en vano, decidiste soltar mi mano y sin ninguna palabra de esperanza de retomar algún día lo nuestro tan solo dijiste –adiós-.
Hoy después de unos meses sigue el dolor en mi pecho y tus palabras como eco en mi cabeza. No es verdad que la prueba más grande de amor es dejar ir a quien amas, la prueba más grande de amor es permanecer y enfrentar juntos cualquier adversidad. Cada canción me trae un recuerdo a tu lado. Cada espacio un momento. Tus fotografías aquellas caricias y besos. Las noches a tu lado. Y todos esos momentos que no se repetirán jamás. No te detuviste a recordar cada promesa hecha, cada sueño que construiste a mi lado y cada palabra de amor que hoy no puedo pensar que hayan sido verdad.
Quisiera ser más fuerte, pero la realidad es que no sé de dónde sacar fuerzas. Tu recuerdo me ataca constantemente, inclusive en los momento más inoportunos apareces y aunque intento controlar la situación… duele. No logro contener que las lágrimas rueden por mis mejillas, no logro deshacerme de mi mirada perdida y melancólica, no logro pintar de colores mis días; se encuentran irremediablemente grises desde tu partida.
Me está siendo sumamente abrumador esta situación. No logro estar en paz siquiera conmigo misma. Pienso en ti a cada maldita hora del día. Me pregunto si estarás bien (lo más seguro es que sí), si habrás comido como debe de ser, como te habrá ido en el trabajo y como te habrá ido el dia. ¡Sí! También pienso si estas con alguien más, alguien más que ha ocupado mi lugar, alguien que besa tus labios y pone sus brazos en tu cuello. Alguien con quien compartes tus noches, tus sueños y tus más íntimos secretos. Y de solo imaginarlo… me vuelvo a romper.
Me siento completamente una tonta y es que el plan de víctima no me va bien. Sin embargo me hubiese gustado ver señales que me anunciaran que pronto romperías mi corazón, tal vez no me hubiese entregado por completo como lo hice o tal vez sí, porque no soy de las personas que quieren a medias o dan un poco de sí. 
Sé que más temprano que tarde me cansaré de esta situación. De sentirme así y de permanecer encerrada en mi habitación. Sé que en algún momento me desharé de los recuerdos y decidiré vivir; vivir plenamente, vivir para mí y por mí, sin pensar más en lo que fue, sin pensar más en ti. No solo porque me lo merezco, sino porque mi capacidad para amar es demasiado grande y mis ganas de ser amada algún día renacerán. Algún querré volver a sentir mariposas en mi vientre. Querré volverme a ilusionar, a entregar, soñar y amar. Algún día lograré sellar cada espacio de entre aquellos pedazos rotos con los que armé mi corazón y volveré abrir las puertas de par en par, para dejar entrar a alguien que de verdad me quiera amar.
Algún día seré todo lo que fui a tu lado y no por ti, sino por mí. Volveré a sonreír y me verás tan feliz que dudarás plenamente de tu existir y de lo mucho o poco que hayas logrado en mí y es que para ese entonces ya no importará quien fuiste, sino solamente lo que hiciste y ten la certeza que para entonces tus actos habrán sido impactos que me ayudaron a levantarme con más fuerza. Y cuando ese día llegué que no te quede la menor duda que ya no te querré de vuelta.

Image and video hosting by TinyPic

viernes, 8 de agosto de 2014

Prefiero mil veces que me llamen loca, porque las cuerdas…atan

A muy temprana edad, me acostumbré a que en casa  me llamaran loca, no era raro verme brincar en los sillones, bailando sola, cantando, inventando frente al espejo  nuevas voces o haciendo caras y muecas.
Recuerdo también a la tía incomoda que me preguntaba, ¿tú qué quieres ser cuando seas grande? A lo que yo sin pensarlo dos veces, respondía; “pintora, escritora, fotógrafa o astronauta”; pero ella siempre respondía:” no mi niña busca una profesión que te haga vivir como una persona normal, tienes que preocuparte por conseguir estabilidad”. La verdad es que tenía una manera cruel de pintar la realidad, aunque debo decir que nunca confié en ella, nunca me  la creí, nunca me vi viviendo del modo en que quería ella.

Nunca lamente ser diferente, soñadora, ser la niña rara que adoraba a los animales, que podía pelearse con el niño más alto si se atrevía a maltratar a algún perrito.  Fui esa niña que tenía mil dudas.  Siempre cuestionado lo que pasaba a mi alrededor, a veces triste de más al mirar las noticias en la televisión
Cuando empecé  a forjar mis ideas, mi locura no bajo un solo grado, empecé a identificarme con gente soñadora, con gente que defendía sus ideas, que se preocupaba por otros y por supuesto no seguí el cuerdo consejo de la tía incomoda
La fotografía fue mi manera de expresarme con el mundo y aunque  tristemente no pude ser astronauta, encontré en la escritura mi manera de llegar a la luna.
Mamá dice que siempre supo que sería una mujer distinta, nunca me ilusionó la idea de casarme, de ser la dama perfecta, fui creciendo y le di prioridad a mis sueños, a siempre planeando mi siguiente viaje, y no por ello dejo de  tener mi lado romántico; por supuesto que no descarto la idea de enamorarme, de encontrar al hombre de mi vida, a esa persona que  pueda caminar al lado mío, que tenga al menos unas cuantas ideas en común; sin embargo sé que si no aparece, igual  tengo todo para ser feliz conmigo misma, sé que puedo ser feliz, sin basar mis anhelos en nadie más
La verdad es que no me interesa en lo absoluto cambiar; si alguien ha de amarme, tendrá que enamorarse de lo que soy, justo así sin intentar cambiarme, no tengo problema en ser la chica rara, la chica loca
Prefiero mil veces ser loca, porque las locas somos libres, las locas somos justo como ueremos ser, en cambio las cuerdas... las cuerdas atan.
Image and video hosting by TinyPic