lunes, 1 de septiembre de 2014

Somos de quien...

“Somos de quien nos escribe”, leí un día. De quien nos entiende, de quien luego nos puede explicar también. Somos de quien nos acaricia, quien nos traza con dulzura, quien encuentra adorable cada defecto, cada marca, cada cicatriz.

Somos indudablemente de quien nos ama y nos protege, aun con heridas, aun con rasguños. No somos de quien nos sana, somos de quien ya sanadas está ahí, para nosotras, ante todo.

Somos de quien día a día nos va descubriendo, cada secreto, cada momento, cada cosa del pasado, sin importar que haya sucedido, sin importar nada. Somos de quien no nos tiene secretos, de quien podemos contarles todo sin pena, sin vergüenza, sin reparos.

Somos de quien nos ve como si fuéramos la joya más preciada, la más bonita, la mejor. De quien nos toma con firmeza y delicadeza, de quien nos cuida ante todo y todos, y quien siempre, en todo momento nos defenderá.

Somos de quien nos pone en prioridades, quien nos da su tiempo, quien nos da también libertad; somos de quien nos besa bonito, de quien nos besa salvaje, de quien siempre nos va a besar.

Somos de quien ama todo de nuestro ser, de nuestra esencia, de quien no quiere cambiar ni un solo centímetro, de quien conoce todos nuestros errores y tropiezos y aún así se quiere quedar.

Somos de quien se quedó a nuestro lado a pesar de los ratos malos, a pesar de los presagios, de las lágrimas o enfados, de las caras enfadadas, de los días sin remedio; somos definitivamente de quien sigue aquí, a nuestro lado, queriéndonos en todo momento, queriendo después del tiempo seguir conociendo más, creyendo que nos conoce siempre pero ir descubriendo que en nuestro interior hay aún misterios que quiere ir descifrando.

Somos de quien después de todo sigue creyendo en nosotros y que jamás nos cambiaría o limitaría en algo, al contrario, crecerá a nuestro lado.

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viernes, 29 de agosto de 2014

Carta a los que me dicen que no llore cuando estoy llorando

Sí, estoy llorando. ¿Y qué? A todo aquel que se me acerque inteligentemente regalándome el sabio consejo de que deje de llorar le mandaré a tomar viento. ¿Por qué voy a tener que dejar yo de llorar si me apetece? Soy sentimental y extra sensible en contadas ocasiones, pero, digo yo, ¿es que no es sano dejar ir todas mis frustraciones la través de las lágrimas? Que son mías, no tuyas.

A ti, que me dices que deje de llorar: en vez de hacer eso, sería mucho más útil que me regalaras tu silencio, igual que yo te regalo lo que estoy sintiendo. Dame las gracias por ello. Por saber expresarme, por ser yo misma y mostrarme tal y como soy, sin miedo y sin vergüenza. Como todo un revolucionario del mundo de las emociones. Y si no eres capaz de comprenderlo, mejor aléjate.

Porque llorar no es un crimen. Deja de pensar tanto en mantener la compostura. Siempre he creído que si tenemos la facultad de reír y de reír tan fuerte, ¿por qué cuando lloramos deberíamos reprimirnos? ¿Verdad que cuando reímos lo hacemos desenfadadamente y con total despreocupación? Pues con las lágrimas igual. Si he de llorar, debería poder llorar con total libertad.

No quiero guardarme nada que me haga sentir frustrada. Quiero poder sacarlo todo y dejar espacio para todo lo demás. Quiero limpiarme y asearme por dentro, quiero estar libre de una sensación que me impide avanzar para luego empezar de cero y hacerlo con más fuerza. Los que piden más autocontrol, estar siempre alegres y dejarlo todo dentro… están, muy, muy equivocados.

Si lloro, expreso, y si expreso, supero. Una anestesia natural que palia el dolor. Un calmante que brinda tranquilidad y en cierto modo relajación. Incluso un componente que me hace sentir viva porque no solo lloramos por angustia. Si lloramos por alegría la intensidad se multiplica.

Contener las lágrimas genera mal en todo el organismo y aumenta de forma abundante la negatividad y el malestar, lo que a la larga conseguirá que concentres todas estas emociones y las desencadenes en una bomba de relojería en la que no querrás verte.

Cuando lloro me desnudo ante todo y ante todos. ¿Quién es más pudoroso, el que no quiere desnudar su cuerpo por vergüenza, o el que no quiere que lo conozcan por dentro, cómo Dios los trajo al mundo? ¿Por qué negarnos algo que brota sin más? Lo que está claro es que después de llorar seguro que nos sentiremos mucho mejor. No tenemos una varita mágica con la que poder solucionar los problemas, pero si esto puede calmarnos, ¿por qué privarnos de ello o privar a los demás?

A partir de ahora toma nota: no aceptar que me digan que no llore. Aceptaré solo silencios que escondan miradas cómplices. Silencios capaces de traspasarme muy fuerte y que me den las gracias sin hablar y me den abrazos sin tocarme.
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martes, 26 de agosto de 2014

Sin mí no soy nada

Bailar, conocer, explorar… quizá amar.  Yo soy esa compañera inseparable que siempre estará a mi lado. Soy esa mejor amiga que me entiende mejor que nadie, y esa amante maravillosa que sabe exactamente lo que me seduce y encanta.

¡Cuánto me río con mis chistes! Siempre me parecen buenísimos. Además, sé exactamente mi plato favorito, el color que más me gusta y el regalo que puede hacerme más ilusión. ¡Es lo que tiene pasar 24 horas a mi lado! Lo curioso es que no todo el mundo puede decir lo mismo: hay personas que no se han parado a pensar qué les encanta, ni a darse el gusto de vez en cuando.

“Amarse a sí mismo es el comienzo de un idilio que durará toda la vida.”

Claro, me encanta embarcarme en proyectos, compartir experiencias y formar equipo, pero siempre llevo un equipaje indispensable para cualquier viaje: me llevo a mí. Con mis defectos y mis fortalezas, pero siempre voy conmigo. Si soy generosa, lo soy con toda la capacidad de querer que he aprendido conmigo. La autoestima es la primera escuela del amor.

Es mucho más difícil que los demás nos puedan dar algo que nos haga ilusión si ni siquiera nosotros sabemos decir qué es lo que nos ilusiona. Los extremos se tocan, y por eso ser complaciente es igual de negativo para una relación que ser muy egoísta. Si no nos queremos a nosotros mismos de manera equilibrada, aceptando las limitaciones que tenemos y también reconociendo lo maravillosos que somos, difícilmente podremos tratar a los demás de esa forma: queriéndoles tal y como son.

El secreto está en encontrar a una persona que sepa estar sin ti, pero que prefiera estar contigo. Una persona que justamente se quiera a sí misma con tantas ganas como le pones tú a quererte. Por eso se trata de ser también esa persona, la que se quiere a sí misma lo suficientemente como para no necesitar completarse con nadie. Entonces, y solo entonces, el amor mutuo será inmenso, y duradero.

“Existe una evidencia muy grande de que cuanto mayor sea nuestra autoestima mejor vamos a poder tratar a los demás“. 

Si no somos felices solteros, no lo podremos ser en ninguna relación, por perfecta que sea. Tampoco podremos emprender y triunfar con socios, ni formar un gran equipo de trabajo. Como madres o padres fracasaremos también, porque la autoestima es como la raíz del árbol de todas las demás relaciones.

Por eso, hoy quiero recordarte y recordarme a mí mismo: lo que sea, pero conmigo. Porque sin ti lo soy todo, por mucho que me encante y pueda elegir estar a tu lado, pero sin mí no soy nada.

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sábado, 23 de agosto de 2014

La chica que buscó a su príncipe azul pero no encontró el azul que le gustaba

Érase una vez… Hace muchas ganas y poca paciencia, una princesa llena de adrenalina que vivía en un caos. Su vida sentimental estaba rodeada de relaciones insatisfactorias, condena de sus altas expectativas y de su insaciable imaginación. Contentábase con relaciones efímeras, incompletas, banales y apresuradas por miedo al doloroso silencio de la soledad. Sin embargo, ella se sentía especial. Tan personalmente diferente; exclusiva, peculiar y única que sufría en su interior el irrefrenable deseo de que toda la magia que habitaba en su interior, saliera en busca del príncipe encantador y apuesto que la merecía.

Era tan voraz su apetito que no había príncipe que la contentase, ni labios que la besaran a la altura de su exquisito y refinado paladar. Quería saborear escalofríos confitados en miel. Ansiaba desayunar susurros de cielo rebozados en harina del país de nunca jamás, tempura de carcajadas al limón y simpatía con guarnición de fantasía. Imaginaba un príncipe que tuviera el poder de cocinar un amor salteado en sinceridad, éxito de la pasión con intimidad caramelizada y una reducción de rayos de sol cubiertos por dulce chocolate de encantos. Suspiraba por unas tostas de felicidad cubiertas de humor espolvoreado, taquitos de celos garrapiñados y bolitas de cariño maceradas en paciencia; y de postre helado de sabor a confianza con barquillo de estabilidad, gracias.

Andaba a la caza de un príncipe color azul

Un azul quiéreme mucho, azul comamos perdices, azul vivamos felices. Un tres en uno dificilísimo de encontrar, pero no imposible. Buscando entre las etiquetas de autenticidad a un príncipe que no destiña con los lavados, que no encoja ante las adversidades de la vida y que no se rompa por la rutina de la relación; encontraba aspirantes a medio hacer que ni de noche ni de día, ni misterio, ni acción, ni planos contrapicados que amparen la emoción del momento.

Y es que no basta con que el príncipe sea azul

Azul es azul. Y a las princesas nos gusta la variedad en las gamas cromáticas. El azul se inventó para que los príncipes se diferencien entre ellos a través de azul encantador, azul viajero que se atreve con todo, azul artista de la pista, azul eres el jodido reto de mi vida.

 Y así en sus infinitas posibilidades las princesas podríamos aspirar a vivir el cuento que habíamos soñado sin tener que conformarnos con la mediocridad de las historias des-encantadoras protagonizadas por príncipes de azules corrientes, comunes, habituales, ordinarios, vulgares y archiconocidos a los que estamos ultra acostumbradas y que cualquiera puede pintar de nuevo si, tras un tiempo de desgaste, sufren un poco de decoloración; porque se venden en cualquier tienda de barrio.

Esto es un llamamiento para príncipes azules sin azul definido

¿Estáis dispuestos a bañaros en Pantone azul palomitas de maíz y cine un viernes noche? ¿En Pantone azul picnic en el parque y siesta con mantita abrazados? ¿En azul cógeme de la mano que vienen curvas? Porque las princesas han venido a vivir una vida que tenga lugar en un cuento, que tenga algo de polvos mágicos. Añoramos a ese príncipe azul del azul que abre la puerta del coche, ese príncipe azul que dice ‘buenos días princesa, ya tienes el mundo a tus pies’. Y sabemos que está ahí, escondido en ese blindado corazoncito que os empeñáis (príncipes de muy muy lejano) en ocultar tras esa coraza de azul no necesito amor, azul solo estoy mejor y azul no quiero complicarme la vida.

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miércoles, 20 de agosto de 2014

Soy del tipo de mujer que si quiero la luna, me la bajo yo solita.

Necesitas saber que has errado al creer que te  necesito para ser feliz, creo que no has caído en la cuenta de que me sé  valer por mí misma, que no tengo miedo de nada, que no tengo miedo a seguir sin ti. A veces  creo que tienes exceso de confianza, pues te piensas indispensable, crees que dependo de ti para sentirme viva, para sonreír.

Creo que tienes que abrir muy bien los ojos y darte cuenta de una vez de que nos soy así, mírame fijamente y descubre que soy una mujer independiente, trabajadora, descubre de una vez que soy una mujer que no se sabe rendir.

La verdad es que al principio confié en ti, pero tengo ese sexto sentido que con el tiempo me hizo descubrir que a los hombres de tu tipo les molestan las mujeres de mi tipo, esas que son autosuficientes, que se esfuerzan, que trabajan, que si quieren la luna, no viven esperanzadas a que alguien les ayude a bajarla, pues en mi caso, si quiero la luna, encuentro la manera para bajarla.

Perdona que sea yo la que te dice adiós, pero tu personalidad no va conmigo, ni tus expectativas coinciden con lo que quiero yo. Te sugiero que busques a una chica que no te de problemas, que no discuta tus ideas, que acepte todo lo que dices sin dar pelea;

Solo espero que cuando la encuentres, no te aburras de ella, pues la verdad es que si aún existen, tengo que decir que me duele por ellas,  por guardar lo que sienten, por apagar su voz, sus deseos, sus sueños, sus ideas. No, yo nunca podré ser así, la verdad pierdes el tiempo en tratar de cambiarme, en tratar de hacerme coincidir con tu forma de vivir.

 Tengo muy claro lo que soy, lo que quiero para mí, así que pega la vuelta y vete de aquí.

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domingo, 17 de agosto de 2014

Se busca una amor

Se busca un amor… para toda la vida, quizás. Que me devuelva las ganas, la ilusión y el placer de volver a amar. Que me inspire en mis letras con su pasión, con su amor, con sus peleas.  Que saque de mí la intrépida mujer que llevo dentro. La cursi detallista que hace un tiempo quedó sin deseo.Que me vuelva su musa, su amante, su amor. Que devuelva a mi cuerpo las ganas de hacer el amor. Que me brinde seguridad y confianza. Que me deje volar, que nunca desee cortar mis alas. Que me aliente cuando fallo y me ame aun con mis errores. Que me bese las cicatrices en donde alguien más causó dolores. Que no juzgue mi pasado ni me reste valor. Que sepa cuánto valgo y me brinde lo mejor.
Que no me siembre dudas ni me dé preocupaciones. Que sea un hombre maduro que no desee andar de picaflores. Se busca un amor que ya este cansado de buscar. Que haya recorrido lo suficiente para que al fin desee estacionar.
No busco un amor que pague mis cuentas o que me rescate de un castillo como en los cuentos de princesas. Tampoco para que camine detrás de mí sino a mi lado. Mucho menos para cuidar de una casa, pues construirla juntos es lo que tengo muy claro. No deseo que me cele o me cuestione cada paso que doy, pues no soy de las que permiten que corten sus alas por la inseguridad de alguien más.Se busca un amor que desee también ser un compañero de vida, alguien que desee caminar de mi mano. Que me ame y me deje amarlo. Un amor que me respete y me valore y me permita ofrecerle lo mismo, ni en más ni en menos proporciones, siempre lo justo. Un amor que me permita crecer y desee tenerme en sus momentos de crecimiento.
Se busca un amor que me aplauda en mis victorias y me aliente en mis fracasos y que en ambos momentos me permita acompañarlo, que no le importe que lo vea "derrotado", que mi amor lo fortalezca y me deje motivarlo.
Se busca un amor dispuesto a llenarme de detalles, no quiero regalos caros, sino pequeños obsequios que para mí serán muy grandes; tal vez una flor, hacerme el desayuno, una carta y porque no un chocolate, un beso, un abrazo y una caricia que más me hagan amarle.
Busco a alguien humilde de corazón, que tenga la capacidad de realzar, admirar y cultivar mis virtudes y así mismo me ayude con mis debilidades, que nunca quiera pisotearme, criticarme o hacerme sentir menos por ellas, que al contrario, me ayude a trabajarlas y mejorarlas. Así mismo quiero que él se muestre conmigo tal cual, sin caretas y que juntos nos aceptemos y complementemos cada día que habremos de pasar.
Quiero alguien que sea mi soporte y mi balance. Un amor que en la cama logre desarmarme. Un pervertido que sea solo mío y que me incite a ser en la cama esa mujer que todos han de querer pero que solo él ha de tener. Que fuera de casa me de mi lugar y me trate como una dama. Que nunca pierda los modales y que se muestre como un caballero en todo lo que hace. Se busca un amor que esté dispuesto a protegerme incluso de mi misma y me permita protegerlo como a un niño en sus momentos más vulnerables. Un amor que sepa lo que necesito sin necesidad de preguntarme y es que no será necesario porque me estudiará a diario a través de mis gestos, mis actos, mis sueños y de todo lo que hablo.

Se busca un amor que me ame por lo que soy

Que no se sienta un Dios con derecho a juzgarme, que no le importe mi pasado y aun sabiéndolo continúe amándome. Un amor que confíe en mí y me cuente sus más oscuros secretos. Que me comparta sus miedos, sus anhelos y también sus proyectos. Que me incluya en su plan de vida y que no tema que yo lo incluya a él, y es que para amores pasajeros no necesito andar buscando, así que lo piense bien.
Yo no busco lujos, simplemente un amor con quien construir un hogar. Alguien que desee caminar conmigo sin miedo a la dificultad que se nos pueda presentar. Alguien valiente que luche de mi mano y que si ha tropezado se apoye en mí para poderse levantar. Un hombre hogareño que desee una familia y una mujer con quien crecer. Un amor que sepa pedir perdón si falla, que reconozca sus errores y aprenda de ellos. Que nunca se muestre soberbio, altanero y que tampoco pretenda ser un hombre perfecto. Pues yo busco un amor imperfecto pero perfecto para mí. Alguien con quien conecte como pareja, como amante, como amigo, compañero y cómplice. Que realmente asuma el compromiso de esforzarnos cada día por dar lo mejor que podamos durante el tiempo que ambos deseemos caminar cogidos de la mano.
No quiero un romance de Disney, algo tan perfecto que me aburra y me incite a irme. Busco un amor perfectamente imperfecto que con solo verlo me haga temblar de nervios. Alguien que ponga en desorden mis días y que revolucione las mariposas de mi barriga. Que tambalee mi mundo por segundos y que me ayude a estabilizarlo cuando siento que me hundo. Un amor que sea mi tempestad y mi calma. Un loco enamorado que se esfuerce por robar mi alma.
Un amor puro, noble y sincero. Que me lleve de su mano a recorrer el mundo entero. Se busca un amor...
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jueves, 14 de agosto de 2014

Y aquí estoy, despojándome de los recuerdos que aun calan

De nada me ha servido quemar las viejas fotografías que contaban la historia de mil promesas que pronunciamos algún día, esa historia contada con besos acelerados que se clavaron en mi piel, con intensas caricias que sé que no olvidaré…
Nunca espere ver mi vida como un drama, pero es que no sabía cómo sería amar, entregar todo y al final quedarte sin nada. Yo que presumía de no ser susceptible al amor, de no ser susceptible a  nada que no estuviera regido por la razón, yo que  sabía imponer mi lógica, antes de permitir que alguien me hiciera daño, hoy… estoy aquí llorando por un mal amor, comprobando que resiste más un cojo que un hablador.

La verdad es que cuesta deshacerme de esos lazos que yo misma tejí, pero definitivamente, no quiero estar así, creo que no queda de otra que caer en la idea romántica de permitir, que el tiempo haga lo suyo, que me ayude a sanar heridas, que me ayude a reconstruir mis ganas de seguir. Solo te pido un último favor… No retes a mi voluntad, pues aunque no es poca, se debilita cuando tú estás, aléjate enserio, no  seas egoísta, no vuelvas más.


Ayúdame con tu ausencia a olvidar, no pienses que conmigo hay cabida a la posibilidad.

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lunes, 11 de agosto de 2014

Un último favor, a quien rompió mi corazón

Mentiría si no admito que te he echado de menos. Que echo de menos tu calor, tu aroma y tus besos. Que me es casi imposible desprenderme de cada uno de nuestros recuerdos y que tanto llanto no ha logrado que deje de dolerme tu adiós, aquí muy dentro. Te mentiría si no te digo que he optado por mirar a diario aquellas fotografías en las que apareces y aunque a veces me digo ¡ya no más! y me enfoco en otras cosas, pronto reapareces. Que tropiezo una y otra vez con tu recuerdo y que el dolor me cala cada uno de mis huesos.
Que aún me es casi imposible asimilar nuestra ruptura. Que los días por venir estaré acompañada de tu ausencia (debo admitir que eso me asusta). Que ya no tendré más tu cariño, tu amor, tu mirada, tu sonrisa, tus besos y no te escucharé más decirme –mi amor-.
No logro fingir ante todos que estoy bien. Que no me ha tumbado tu decisión y que sin dudarlo, ha sido lo mejor. Lo mejor ¿para quién?, quizás para ti pero para mí no, al menos así lo veo hoy. Aun permanezco encerrada en mi habitación, llorando a la menor provocación. Aún permanece en mi mente aquella escena en la que me hablas de ti y de tus planes, en la que decides que lo más conveniente es el alejarte. Y mis tontos intentos por convencerte de que te quedes, no logran conmoverte. Sin importarte cuan rota me dejabas, sin importarte el que yo te amara, el que ofreciera lo mejor de mí… tú decidiste huir.
Tiraste a la basura cada uno de nuestros planes, de aquellos sueños compartidos te olvidaste. Me dejaste pensando que pude haber hecho más por los dos, cuando la realidad es que tu no moviste siquiera un dedo. Mostraste una sonrisa hasta el último momento y me pregunto: ¿te reías de mi sufrimiento? no lo sé y no me interesa saberlo. Cada palabra, cada lágrima y aquel dolor fueron en vano, decidiste soltar mi mano y sin ninguna palabra de esperanza de retomar algún día lo nuestro tan solo dijiste –adiós-.
Hoy después de unos meses sigue el dolor en mi pecho y tus palabras como eco en mi cabeza. No es verdad que la prueba más grande de amor es dejar ir a quien amas, la prueba más grande de amor es permanecer y enfrentar juntos cualquier adversidad. Cada canción me trae un recuerdo a tu lado. Cada espacio un momento. Tus fotografías aquellas caricias y besos. Las noches a tu lado. Y todos esos momentos que no se repetirán jamás. No te detuviste a recordar cada promesa hecha, cada sueño que construiste a mi lado y cada palabra de amor que hoy no puedo pensar que hayan sido verdad.
Quisiera ser más fuerte, pero la realidad es que no sé de dónde sacar fuerzas. Tu recuerdo me ataca constantemente, inclusive en los momento más inoportunos apareces y aunque intento controlar la situación… duele. No logro contener que las lágrimas rueden por mis mejillas, no logro deshacerme de mi mirada perdida y melancólica, no logro pintar de colores mis días; se encuentran irremediablemente grises desde tu partida.
Me está siendo sumamente abrumador esta situación. No logro estar en paz siquiera conmigo misma. Pienso en ti a cada maldita hora del día. Me pregunto si estarás bien (lo más seguro es que sí), si habrás comido como debe de ser, como te habrá ido en el trabajo y como te habrá ido el dia. ¡Sí! También pienso si estas con alguien más, alguien más que ha ocupado mi lugar, alguien que besa tus labios y pone sus brazos en tu cuello. Alguien con quien compartes tus noches, tus sueños y tus más íntimos secretos. Y de solo imaginarlo… me vuelvo a romper.
Me siento completamente una tonta y es que el plan de víctima no me va bien. Sin embargo me hubiese gustado ver señales que me anunciaran que pronto romperías mi corazón, tal vez no me hubiese entregado por completo como lo hice o tal vez sí, porque no soy de las personas que quieren a medias o dan un poco de sí. 
Sé que más temprano que tarde me cansaré de esta situación. De sentirme así y de permanecer encerrada en mi habitación. Sé que en algún momento me desharé de los recuerdos y decidiré vivir; vivir plenamente, vivir para mí y por mí, sin pensar más en lo que fue, sin pensar más en ti. No solo porque me lo merezco, sino porque mi capacidad para amar es demasiado grande y mis ganas de ser amada algún día renacerán. Algún querré volver a sentir mariposas en mi vientre. Querré volverme a ilusionar, a entregar, soñar y amar. Algún día lograré sellar cada espacio de entre aquellos pedazos rotos con los que armé mi corazón y volveré abrir las puertas de par en par, para dejar entrar a alguien que de verdad me quiera amar.
Algún día seré todo lo que fui a tu lado y no por ti, sino por mí. Volveré a sonreír y me verás tan feliz que dudarás plenamente de tu existir y de lo mucho o poco que hayas logrado en mí y es que para ese entonces ya no importará quien fuiste, sino solamente lo que hiciste y ten la certeza que para entonces tus actos habrán sido impactos que me ayudaron a levantarme con más fuerza. Y cuando ese día llegué que no te quede la menor duda que ya no te querré de vuelta.

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viernes, 8 de agosto de 2014

Prefiero mil veces que me llamen loca, porque las cuerdas…atan

A muy temprana edad, me acostumbré a que en casa  me llamaran loca, no era raro verme brincar en los sillones, bailando sola, cantando, inventando frente al espejo  nuevas voces o haciendo caras y muecas.
Recuerdo también a la tía incomoda que me preguntaba, ¿tú qué quieres ser cuando seas grande? A lo que yo sin pensarlo dos veces, respondía; “pintora, escritora, fotógrafa o astronauta”; pero ella siempre respondía:” no mi niña busca una profesión que te haga vivir como una persona normal, tienes que preocuparte por conseguir estabilidad”. La verdad es que tenía una manera cruel de pintar la realidad, aunque debo decir que nunca confié en ella, nunca me  la creí, nunca me vi viviendo del modo en que quería ella.

Nunca lamente ser diferente, soñadora, ser la niña rara que adoraba a los animales, que podía pelearse con el niño más alto si se atrevía a maltratar a algún perrito.  Fui esa niña que tenía mil dudas.  Siempre cuestionado lo que pasaba a mi alrededor, a veces triste de más al mirar las noticias en la televisión
Cuando empecé  a forjar mis ideas, mi locura no bajo un solo grado, empecé a identificarme con gente soñadora, con gente que defendía sus ideas, que se preocupaba por otros y por supuesto no seguí el cuerdo consejo de la tía incomoda
La fotografía fue mi manera de expresarme con el mundo y aunque  tristemente no pude ser astronauta, encontré en la escritura mi manera de llegar a la luna.
Mamá dice que siempre supo que sería una mujer distinta, nunca me ilusionó la idea de casarme, de ser la dama perfecta, fui creciendo y le di prioridad a mis sueños, a siempre planeando mi siguiente viaje, y no por ello dejo de  tener mi lado romántico; por supuesto que no descarto la idea de enamorarme, de encontrar al hombre de mi vida, a esa persona que  pueda caminar al lado mío, que tenga al menos unas cuantas ideas en común; sin embargo sé que si no aparece, igual  tengo todo para ser feliz conmigo misma, sé que puedo ser feliz, sin basar mis anhelos en nadie más
La verdad es que no me interesa en lo absoluto cambiar; si alguien ha de amarme, tendrá que enamorarse de lo que soy, justo así sin intentar cambiarme, no tengo problema en ser la chica rara, la chica loca
Prefiero mil veces ser loca, porque las locas somos libres, las locas somos justo como ueremos ser, en cambio las cuerdas... las cuerdas atan.
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martes, 5 de agosto de 2014

Suelta el pasado ya, ¡déjalo atrás!, donde debe de estar

No es bueno aferrarnos al pasado, solo es eso… ¨pasado¨. Y como tal, ya no tiene nada nuevo que contarnos ni ofrecernos. Muchas veces solo logra traernos dolorosos recuerdos. Si el pasado ya está muerto ¡entiérralo! Y recuerda que ningún muerto resucita, déjalo atrás y vuelve a comenzar.
Durante el año tienes 365 oportunidades, ¿por qué desperdiciarlas? ¿De verdad vale la pena? Vive con plenitud tu presente y recuerda que de las acciones que realices en él, dependerá tu futuro. Constrúyelo sin prisas, tal y como a ti te gustaría. Como te visualices y como creas que serás feliz, piensa en ti, después en ti y al final en ti (esa es una de las claves para ser feliz).
No seas una persona que vive anclada al pasado, evita que tu vida se torne de tristeza y oscuridad. No es bueno estar reciclando y girar alrededor de círculos viciosos. ¡No justifiques más! ¡No aceptes excusas! Ahora en tu vida está quien lucho por estar, a quien le interesó estarlo. Todos los demás se fueron por decisión propia, por desinterés, por falta de amor hacia tu persona. No existe el: ¨es que tengo miedo de que me hagas daño¨, ¨es que no somos iguales¨, ¨es que no saldremos adelante¨, ¨es que no quiero lastimar a nadie¨, ¨es que tengo malas experiencias¨, ¨es que mereces algo mejor¨. Es que, es que, es que, ¡es que son tontas excusas! Y por supuesto que mereces algo mejor. Alguien que sepa con determinación lo que quiere y que no se ande con tanto cuento con el que al final de cuentas solo te terminará por lastimar.

No seas una persona que se sienta a ver como la vida le pasa por enfrente. No puedes vivir tratando de retener en tu vida aquello que no te es útil ni productivo, aquello que te estanca en tu progreso, en tu superación personal y que además te impide crecer como persona. Puedes pasar semanas, meses e incluso años tratando de reconstruir una relación ¨rota¨ y a causa de ello terminar sola. Porque el tiempo no se detiene y en algún momento añorarás el tiempo perdido y recuerda que el¨hubiera¨ no existe.
Ahora suelta tu pasado. Deja atrás las inseguridades. Permite que cicatricen tus heridas, ya no las reabras más con recuerdos dolorosos, con atamientos que tú mismo(a)  buscas. Si fuiste una persona pisoteada, humillada, maltratada, abandonada, mal amada, desvalorizada, etc. deshazte de cualquier sentimiento,recuerda que no hay mal que por bien no venga y solo a los mejores guerreros se les dan las más duras pruebas.

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sábado, 2 de agosto de 2014

En el camino me encontré...

Quise dar un paseo por mí misma, es decir, cogí las maletas y me fui de paseo conmigo, quise ver mi vida como si no estuviera por un instante en ella, quise desprenderme de mis errores, quise ver de cerca la piedra con la que me tropecé, quise verla de cerca para cogerla y lanzarla lejos, y eso fue lo que hice.  
Cansada de sentir que corro mil maratones al día pero termino en el mismo sitio donde empecé, quise ver de cerca mi vida, quise recorrer el sendero que bien o mal yo misma he construido, y así fue como me recibió….  
En el camino encontré, no solo una piedra, encontré miles de baches que me hacían caer en tristezas, todas tenían una lágrima nueva, las mismas que me hicieron darme cuenta que cada lágrima empapaba las páginas de mi historia, por lo que tenía que cambiar la hoja y de nuevo tenía un lienzo en blanco para empezar. 
Seguí caminando hacia atrás, y vi infinitas sonrisas y escenas llenas de felicidad, las contabilicé y son más que los baches que propiciaron mis tristezas, a lo que me preguntó, ¿por qué una tristeza, nos derrumba más que lo que mil sonrisas puede alentarnos a seguir de frente a la vida?, conforme avanzaba, me di cuenta que trataba con una mujer más madura, de convicciones más fuertes, de sentimientos más puros y que poco a poco iba destrozando el miedo a la vida.  
En el camino me encontré con esa pequeña guerrera que nunca paraba de soñar, esa niña, a la que le sobraban sonrisas, la que no albergaba rencor en su corazón, la que se disfrazaba cada día con sus sentimientos, y uso la palabra disfraz, no porque fingiera, al contrario, era tanta su hambre de conocer todo que se ponía la camiseta de lo que iba sintiendo en el camino, si estaba triste, no había nadie más triste que ella, y si era feliz, su alegría era tanta que contagiaba a tres kilómetros a la redonda, esa niña me enamoró con su franqueza, con su sinceridad, con sus ganas por la vida.  
Era una niña llena de miedos, púes inexperta no conocía nada de lo que la vida le tenía preparado, pero eran miedos diferentes, eran unos miedos que se disfrutaban, ella gozaba rompiendo cada uno de esos miedos que le impedían avanzar. Conforme miraba a esa niña me encantaba más su forma de afrontar la vida, por esas ganas que tenía de llegar a vivir en los cuernos de la luna. 
Esa niña me hipnotizó, tardé poco en darme cuenta que ella era yo. Que de esa manera es como he llegado hasta donde estoy, cierto es que he perdido algunas de sus cualidades, pero es porque yo lo he permitido, un poco de énfasis, de control y volveré a ser lo que era.  
De esta manera, me di cuenta que mi camino es tan rico como el de cualquier otro, que no es que esté haciendo las cosas mal simplemente que no pongo atención en las lecciones que la vida me da por aprender. En mi camino no faltaron corajes, frustraciones, rabietas, berrinches, golpes duros de realidad, pero también están las personas maravillosas que me nutren cada día con experiencias cada vez más ricas.  
El punto de mi viaje, era el de ver cada uno de mis errores y deshacerme de una vez por todas de eso que si poder evitarlo me hace sentir mal, y lo único que obtuve fue que me encariñé con cada piedra que he logrado superar, las dejé en su lugar, pues cada piedra es una cicatriz en mi vida, y cada una de ellas es una lección bien aprendida.  
Cuando por fin llegué el final del camino, me encontré conmigo, aún sigo siendo esa niña que vence miedos, que se come el mundo a puños, solo que con mejores tablas, con cimientos más fuertes que evitan fatales caídas. 
Hice un recuento de mi vida, y saboreé de nueva cuenta cada error, me encantó ver cada escalón que he subido por un puesto más grande en el camino de la vida. 
Me quedó una gran y valiosa lección, solo yo puedo juzgarme, solo yo puedo castigarme y solo yo puedo aplaudirme de manera sincera cuando hago las cosas bien, pero sobre todo, por más veces que me defraude, tengo una caja llena de perdón que debo usar responsablemente, tengo que aprender a perdonarme y a perdonar, solo así llegaré con menos traspiés a la cima de la montaña de mi vida.  
 Fui a dar un paseo por mí misma y encontré la plenitud de lo que me falta por conseguir. 
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miércoles, 30 de julio de 2014

Lo que nos enseñan los perros sobre el amor verdadero

Ante las frases que exaltan el amor perruno, siempre hay alguien que dice: “qué exageración”. Pero lo tengo comprobado, los que dicen eso no tienen perro. Hay que tenerlo para descubrir la autenticidad de su amor, para darte cuenta de hasta qué punto son nuestros mejores amigos.

El mío llegó hará cosa de tres años. Era un cachorro mestizo, una bolita de pelo negra que pugnaba por salir de la jaula y comerte a lengüetazos. Con lo grande que soy y me derrito con esas cosas. El flechazo fue instantáneo.
Luego vino el inevitable periodo de adaptación. Ya no es tan mono cuando se mea en la alfombra o se caga en la cocina. Ni cuando te despierta a las tantas ladrando. Pero es tu responsabilidad, así que si se mea, coges la fregona; si se caga, la escoba; y si ladra, te levantas y le regañas hasta que se calle. Paciencia. Mucha paciencia.

Al final, el perrito aprende y se convierte en parte de la rutina. Los paseos, la comida y la consulta del veterinario. Su cojín ya forma parte del decorado de la casa. Su comedero y bebedero son tan cucos que no imaginas un salón sin ellos.
Simple rutina… o eso te crees tú.

Porque cuando vuelves a casa después de un día duro, hasta las narices de la vida y sin ganas de nada, el muy canalla se las apaña para arrancarte una sonrisa. Te mira con esos ojos de cordero degollado y se pone a dos patas, tratando inútilmente de alcanzarte. Inútil pero cómicamente. Cuando al fin cedes a sus ruegos, te ducha literalmente las manos y se retuerce entre ellas, haciendo cabriolas imposibles con tal de que le rasques detrás de la oreja.
Luego te trae su muñeco, destrozado tras tantos meneos, y sus ojillos te piden a gritos que se lo lances. Y tú lo haces, porque verlo correr detrás de él te hace una gracia…Después de la cuarta o quinta vez, le dices que estás cansado, que te tienes que cambiar. Y él, obediente, se va al cojín a seguir mordisqueando al pobre peluche.

Podría hablaros de esas veces en las que he estado realmente deprimida. O de cuando hemos recibido visita. O de cuando hemos tenido que llevarlo de viaje y tú, con esa voz de pito, intentas explicarle que no vas a dejarlo en el transportín. En todos y cada uno de esos momentos, descubres un brillo tras los ojos de tu perro que es casi humano. Puede que no entienda tus palabras, pero percibe lo que quieres decir; a menudo, mucho mejor que la mayoría de las personas.
Y cuando luego faltan, por cualquier motivo, descubres el enorme hueco que dejan. Te descubres mirando al suelo en busca de él, llamándole cuando llegas a casa y despidiéndote al salir. Descubres que echas muchísimo de menos esa cosa peluda a la que has aprendido a querer.

Puede que los humanos seamos la cumbre de la evolución, pero después de tantos siglos, todavía no hemos aprendido de nuestros hermanos menores. No hemos aprendido a querer a una persona aunque ella no nos quiera. No hemos aprendido a disfrutar de las pequeñas cosas. No hemos aprendido a tener la paciencia de soportar los castigos que, en el fondo, sabemos que son por nuestro bien. No hemos aprendido a confiar en las personas que cuidan de nosotros.

Por eso, a veces creo que los únicos que saben de amor verdadero son los perros. Por eso me dan ganas de decirles cuatro cosas a quienes no lo entienden y, encima, ni siquiera lo han experimentado.

Te animo a que adoptes un perro. Te animo a descubrir la verdad del refrán: El perro es el mejor amigo del hombre.

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domingo, 27 de julio de 2014

No todos los hombres son iguales, algunos también saben amar

Cuando escucho a una mujer decir que “todos los hombres son iguales” me da mucho por pensar en qué se basa para hacer tal afirmación, ¿será realmente que los conoce a todos? Es que digo, si no es así, por qué generalizar de tal manera. 
El amor, contrariamente de lo que pensamos la mayoría, no es sólo cosa de mujeres. Aunque os parezca mentira, en el siglo XXI, sigue habiendo hombres de carne y hueso que aman, que sufren, que lloran, que se decepcionan, pero sobre todo, que quieren ser amados. Y me consta, yo, conozco a varios. Y me consta, porque los he visto amar como los que más.
Sí, es verdad, ellos tratarán de esconder y aparentar que no sufren de inseguridad, complejos o miedos, y asegurarán que no guardan secretos. Sin embargo…¿acaso no son seres humanos al igual que nosotras?. A ellos se les ha obligado (al menos moral y socialmente) a nunca mostrar sentimientos “débiles” o negativos. Porque según esto no sería un hombre de verdad. Cuántas veces no señalan a los hombres fieles y entregados haciéndolos quedar como imbéciles por no aprovechar las nalgas que les ofrecen. Creo que de sobra ya sabemos qué actitudes se hacen notar y forzar a tener a los hombres hoy en día.

Pero no nos engañemos, los hombres también tiene miedos, angustias, momentos alegres y tristes (No hay que generalizar, los estereotipos son aberrantes para cualquier sexo). También lloran, les duele algo… es sólo que a veces, se ocultan para llorar o lo hacen de noche. Hay hombres que de verdad reprimen tanto su llanto que matan su sensibilidad, por lo que se vuelven fríos, secos muertos y estos sí, difícilmente lloran. Sencillamente, ellos la tristeza la muestran de modos muy diferentes a los que se podría esperar.
Hay hombres que necesitan amor y le ponen amor a todo lo que hacen. Hay hombres que sienten flechazos y se enamoran en un instante. Hay hombres que se angustian esperando una respuesta. Hay hombres que se reservan para una mujer especial y hombres a los que le rompen el corazón. Hay hombres que lloran y que no olvidan a pesar del tiempo y la distancia. Hay hombres que son utilizados por las mujeres e, incluso, despreciados. Hay hombres que cuestionan a las mujeres el significado del amor. Y hombres que creen en el amor dividido, el del cuerpo y el del alma.Hay hombres que veneran a sus madres y con ellas se confiesan. Hay hombres que escriben poemas. Hay hombres que llevan la cuenta de las mujeres que pasan por su vida, recuerdan los detalles y los anotan en un diario. Hay hombres a los que les emociona que otros se amen;hombres enamorados del amor. Hay hombres que no se conforman con la intimidad, se sienten vacíos y necesitan algo más. Hay hombres que aman en silencio. Hay hombres que son felices cuando ella lo es. Hay hombres dispuestos a esperar más de cincuenta años por el amor de su vida.
  
Hay hombres que no buscan en una mujer sólo una noche de placer, buscan una noche para querer, para amar, les interesa algo puro y verdadero. Hay hombres que saben tratar y sobre todo respetar a una mujer, saben darle sentido al amor, incluso dejan de hacer lo que es primero, para darle el primer lugar a la mujer que aman. Hay hombres que saben ver más allá de lo físico, que saben de ternura y corazones sinceros, que saben ser vulnerables y entregar su alma, hombres que también hacen suyo el dolor de su mujer. Hay hombres que recogen a esas mujeres rotas y las recomponen -o intentan recomponerlas- con su dedicación, con sus mimos y un amor infinito.

Quizá no todos los hombres son tan sensibles, pero muchos confiesan que aman los abrazos fuertes y los besos con ternura. Abrazarse con su pareja en la obscuridad y una buena música de fondo también es agradable para ellos. También a ellos les gusta abrazar a una mujer en la cama o el sofá, porque saben que eso a las mujeres nos hace sentirnos más seguras de la relación.
En lo que sí hago énfasis, es que los hombres tienen una facilidad digna de estudio científico de reconstruir sus vidas o demostrar lo bien que lo están pasando sin nosotras al terminar una relación, pero no es así, para ellos tampoco es tan sencillo recuperarse fácilmente de una ruptura amorosa, puede que se estén cayendo de dolor, es sólo que son más razonables para afrontarlo.
En fin. Los hombres también sienten y expresan, tal vez no como las mujeres ni como parece que debería salir una emoción.Pero lo hacen.

La proxima vez que quieras decir que todos los hombres son iguales, mejor di: “no, no todos son iguales, los busco iguales.”

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jueves, 24 de julio de 2014

Disfruta del vértigo

En la sociedad del vértigo, en vez de enseñarnos a disfrutar del camino, nos educan en las prisas por llegar. Alguien debería recordarnos que caer en picado ocurre, que lo contrario de fracasar es no haberlo intentado y que el destino no es a donde vas, sino a donde llegas. Intentarlo es fácil, eso podemos hacerlo todos; conseguirlo ya no lo es tanto. Por el camino se quedaron los que pensaron que vértigo es sinónimo de miedo.

Hay que sentir vértigo, del bueno, del que seduce, porque sentir vértigo no es asomarse a la incertidumbre y temer la caída: es experimentar atracción por la profundidad que se abre ante nosotros; es ser conscientes de que caer es posible. Porque el vértigo no es mirar hacia abajo y plantearte el fracaso, es levantar la cabeza y preguntarte cómo narices vas a subir tan alto, pero sabiendo que al llegar habrá valido la pena.

«Haz que tus piernas tiemblen al asomarte a tus sueños»


Dicen los que saben que el vértigo es una sensación ilusoria que implica movimiento. Sí, has leído bien: el vértigo es una ilusión, una trampa, una mentira que nosotros mismos nos creemos para creer que estamos haciendo algo. Esa definición se la vamos a regalar a los que viven por inercia, a los que creen que el movimiento implica cambio y que la felicidad es un estado de ánimo y no una forma de vida. Toda para ellos.


Nosotros, en cambio, vamos a disfrutar de la incertidumbre. Los puntos finales facilitan demasiado la vida: se acabó y punto, a otra cosa. Por el contrario, los puntos suspensivos hacen de nosotros lo que realmente somos: seres inciertos y llenos de dudas. Porque dudar no es malo, tenlo claro. El “y si…” y el “y por qué no…” han cambiado el mundo a base de derrumbar certezas una a una; han hecho más por la sociedad que el “no y punto”. Cuestiónate el equilibrio, plántate ante él y cuando te pregunten por tus planes de futuro dirás “todos”.

Todos nos volvemos fácilmente explicables cuando sabemos vernos reflejados en las palabras de otro. Quédate con lo que tú quieras, pero quédate con algo. Si te subes a tus sueños y sientes vértigo, alégrate: estás vivo y buscas un cambio. Si pierdes el equilibrio y te acabas cayendo, sonríe: las decepciones existen. Y no pasa nada, lo has intentado. Eso sí, si después de reflexionar conmigo crees que el vértigo sigue siendo algo de lo que asustarse, recuerda que lo contrario del fracaso es no haberlo intentado.

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lunes, 21 de julio de 2014

KM0 - La subasta de mi vida

Hoy me apetece subastar lo que siento. Y no para deshacerme de ello, sino para venderlo al mejor postor. Hoy decido que lo viejo, todo lo que he sentido hasta ahora, lo reúno en esta habitación. Todo aquello que he vivido, todo aquello que he pensado, todo aquello que he sentido no es más que lo que soy. Por lo tanto, reciclemos lo viejo, que no por antiguo inútil, y transformémoslo juntos en un nuevo proyecto de vida.

Para ser el mejor postor, te invito a que comiences a conocer el motivo de esta subasta. Por ello, hoy pongo a tu disposición unos cuantos artículos en venta, que no por extraños, son menos interesantes. Aun así, existen algunas condiciones, te explico;

Vendo todas las lágrimas que he llorado por todas las sonrisas que me puedas provocar. Así, serás también capaz de entender el punto de inflexión existente entre el momento en el que escuches el sonido de un lamento o, en cambio, el de una carcajada. Vendo los insultos que he escuchado por palabras que me enciendan el alma. Vendo todo lo que he callado por espacios comunes de reflexión contigo. Vendo las promesas por hechos, por intentos, por esfuerzos. Vendo los celos por confianza, y la frustración por esperanza. Te vendo todo el aburrimiento sentido por toda la curiosidad que puedas transmitirme, y todo el desconocimiento por todo aquello que puedas enseñarme. Vendo mis pesadillas por nuevos sueños, y cualquier "no te arriesgues" por un solo "inténtalo". Vendo todo el pesimismo de mi alrededor por tus futuras dosis de realidad dulcificada y, sobre todo, vendo todo el conformismo por muchas dosis de iniciativa.

Te invito a que aprendas el significado de las palabras más importantes y las que más vas a necesitar para apostar en esta subasta. Te doy una pista: una de ellas es el respeto. Te invito a escribir esta historia en común. Por este motivo, vendo mis monólogos por nuestros futuros diálogos, y mi butaca del comedor por un lado del sofá. A decir verdad, vendo también todos aquellos postores que te acompañan como rivales en esta habitación si pretenden comprar cualquiera de estas cosas con el bolsillo lleno. Vendo todo su dinero por un corazón sin carencias.

En realidad, ya no incluso vendo, sino que regalo. Te regalo todo aquello que ofrezco si vienes desnudo de miedos, sin bolsillos rebosantes de mentiras, sin los ojos que observan a través de los cristales de las segundas intenciones, sin auriculares que enciendan su música cada vez que escuchen algo que no quieran oír.

Para ser el mejor postor, amigo, acércate con los brazos abiertos y los pies descalzos. No te preocupes por las heridas, ni las que tienes ni las que tendrás. Antes de que empezara la subasta ya preparé en una habitación todo aquello necesario para primeros auxilios, y te aseguro que en el botiquín nos sobran las tiritas. Además, no te preocupes por las heridas, porque a base de buenas curas, incluso las peores, cicatrizan.

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viernes, 18 de julio de 2014

El amor es para valientes

Existen muchas maneras de querer. Casi todos somos capaces de, en mayor o menor medida, sentir amor por alguien. Sin embargo, enamorarse supone llegar al punto más alto de la cima de la montaña de este tipo de sentimiento, plantar la bandera con tu nombre, balancearte de un lado al otro mientras bailas a pata coja y te sostienes con un solo pie, perder el equilibrio por momentos y, aún así, no sentir miedo ante la posible caída. Independientemente de cuánto dure esta sensación.
Por eso, enamorarse es de valientes.
Porque te acarician estas sensaciones cuando eres capaz de deshacerte de todas tus protecciones. Porque sucede en el momento en el que te das cuenta de que la persona a la que quieres tiene en una mano el poder para hacerte daño y en la otra toda la confianza que has decidido depositar en ella.
Enamorarse es volver a hablar con la entonación de un niño, pero desde la madurez de un lenguaje adulto. Es plantearse envejecer al lado de una persona y soñar una vida en común con ella. Es elegir una opción y rechazar veinte, y aún así sentir que sales ganando. Enamorarse es, como dice la palabra, llenarse de amor a uno mismo. Es tener el espacio y la capacidad para poder sentirlo, estar preparado emocionalmente para soportarlo.
Por eso, te enamoras cuando no te avergüenzas de lo que sientes. Cuando te das cuenta, al fin y al cabo, de que no eres tan egocéntrico como creías ser y que el foco de tu vida ya no sólo te ilumina a ti. Es reconocer tu admiración por otra persona. Ser consciente de que eres fuerte cuando eres dueño de tus elecciones, pero también vulnerable ante las suyas.
Enamorarse implica dejar paso al descontrol y recibir un poco de locura. Arriesgarse a ser sincero consigo mismo y con el otro. Es una mezcla de emociones entre las que conviven la paz y el caos. Es sentirse en sintonía con el mundo y en armonía con uno mismo. Enamorarse es aquella pequeña mitad negra del símbolo del Ying Yang, donde en medio de todo el negror, se vislumbra un punto blanco. Por lo tanto, es verle el lado positivo a todas las desgracias, es encontrar toda la fuerza disponible e inventarse incluso la inexistente para que la relación funcione. Y es que este sentimiento aparece cuando te pierdes desde todos los puntos cardinales posibles y los reinventas. Cuando los rediriges y las flechas de tu brújula sólo os apuntan a vosotros dos y a todo aquello que puede haceros posible como pareja. Es confiar y volverse inteligente, es no dejar que manipulen lo que piensas, no dejar que intenten decidir por vosotros. Es ilusionarse ante la mínima posibilidad de compartir experiencias con ella, es emocionarse al recordar.
Y es que, de este modo, sucede que te vuelves un experto en pensar e intuir los pensamientos, deseos y emociones del otro. Sucede que extrañas a una persona incluso teniéndola al lado, experimentando un tipo de melancolía anticipada cuando duerme contigo. Que sientes vacío incluso con la mayor sensación de plenitud, por miedo a que algún día esa sensación te falte.
Enamorarse es dolor por no estar acostumbrado a sentir tanto. Es inventarse la expresión “llorar de amor” y colocarlo entre “llorar de felicidad” y “llorar de pena”. Porque si sólo de ti dependiera, echarías abajo el ancla de tu vida y la amarrarías a la suya para siempre. Enamorarse es cubrir al otro de promesas, porque es la única manera que tienes de demostrarle en presente que piensas en un futuro junto a él.
Es volver a empezar y a aprender de nuevo. No cansarte de experimentar con tus sentidos. Enamorarse es que tus ojos se tropiecen con cada parte de su cuerpo, es la hipersensibilidad de tu piel cada vez que te toca. Es descubrir el sabor más dulce en sus labios y desear escuchar su voz en todas las tonalidades y circunstancias.
Enamorarse es dormir y apoyar la cabeza en la misma almohada para que el olor de su pelo te evoque su imagen cada noche en la que te falta. Es darle un poco más de sentido a todo. Es sonreírte a ti mismo, sentirte inspirado con la vida. Es no encontrar las palabras que lo definan o, sin embargo, empezar a describirlo y que no te quepan. Es descubrir tu propio romanticismo y sorprenderte con él.
Enamorarse es construir un mundo paralelo y en común con el otro, donde compartir lo más sincero de cada uno. Es no tener la necesidad de cambiar nada de él, ser capaz de aceptarle tal y como es. Es aceptarte a ti mismo y convencerte de que te pueden querer también a ti por tal y como tú eres y que, sobre todo, te lo mereces. Es dejar que te descubran y sentirte a gusto en el proceso.
Enamorarse es quererse a si mismo, es volver a sentirse uno mismo al lado de alguien.

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martes, 15 de julio de 2014

Mis silencios, son mi mejor tesoro...

Cada uno de ellos está cargado de significados, de sentidos.. cada uno de ellos envía un mensaje, bastante confuso lo reconozco para quien no me conozca o sólo me conozca superficialmente.
Cuando estoy enfadada guardo silencio porque no quiero hacer daño con mis palabras lanzadas desde la ira, o simplemente me niego a rebajarme al nivel de insultar mezquinamente a otra persona (se lo merezca o no).
Cuando estoy cansada, el silencio impera porque necesito estar tranquila, recomponerme.
Cuando estoy con alguien muchas veces guardo silencio porque quiero disfrutar de esa persona, quiero disfrutar del momento. A veces es una forma de mostrar respeto a la persona con la que hablo, dejando de lado un cierto egoísmo que todos tenemos para dejar paso a esa persona con la que estoy.
Pero ante todo cuando estoy con “esa” persona, mi silencio implica toda la pasión que puede brotar dentro de mí y que la expreso con mi silencio, poniendo mis otros sentidos en acción para demostrarle que dentro de mí hay un caos por su causa.
Escucho porque quiero aprender, aprender aún más a valorar a esa persona, aprender cómo es y lo que necesita, aprender cómo funciona su mente, cómo mueve su boca, cómo mueven sus ojos, sus manos.
Mi silencio entonces se convierte en una expresión sublime de amor.. y si hablo mis palabras sonarían rompiendo un silencio, un instante, un momento.. no tendrían sentido, ningún sentido..
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sábado, 12 de julio de 2014

El pretexto de "los fracasados"

Nunca te quejes de nadie, ni de nada, porque fundamentalmente tu has hecho lo que querías en tu vida. Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo y el valor de empezar corrigiendote. El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas de su error. Nunca te quejes de tu soledad o de tu suerte, enfrentarla con valor y acéptala. De una manera u otra es el resultado de tus actos y prueba que tu siempre has de ganar. No te amargues de tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, aceptate ahora o seguirás justificándote como un niño. Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar. No olvides que la causa de tu presente es tu pasado así como la causa de tu futuro será tu presente. Aprende de los audaces, de los fuertes, de quien ni acepta situaciones, de quien vivirá a pesar de todo, piensa menos en tus problemas y mas en tu trabajo, y tus problemas sin alimentarlos morirán. Aprende a nacer desde el dolor y a ser mas grande que el mas grande de los obstáculos. Mírate en el espejo de ti mismo y seras libre y fuerte y dejaras de ser un títere de las circunstancias porque tu mismo eres tu destino. Levántate y mira el sol por las mañanas y respira la luz del amanecer. Tu eres parte de la fuerza de tu vida, ahora despiértate, lucha, camina, decídete y triunfaras en la vida; nunca pienses en la suerte, porque la suerte es: El pretexto de los fracasados

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miércoles, 9 de julio de 2014

No es mas fuerte quien mas golpes da, si no, quien mas golpes aguanta

No sabes nada de mi, no tienes ni puta idea, así que no vengas a juzgarme, a llamarme borde, fría, histérica o bipolar. Ten los cojones de acercarte y conocerme. De descubrir que más allá de la fachada, hay una chica cariñosa, que se muere por tener a su lado un príncipe azul, que se enamora con cada puto "Buenos días princesa" que le dedican. Que se vuelve loca con unos ojos bonitos. Que aprendió de la vida a base de decepciones y que adoptó como método de supervivencia eso de aguantar las lágrimas, apretar los dientes y sonreir. Que cuando no puede más, en vez de llorar, se lava la cara, se mira al espejo y promete comerse el mundo, en vez de dejar que el mundo la coma a ella. Que pasó de ser la niña perfecta, a la rebelde mentirosa. Que va de dura por la vida y no deja que cualquiera vea más allá de donde ella quiere. Que lleva años durmiendose rayada. Que no tuvo infancia y que, con diez años, la trataban más como a una adulta, que con catorce. Una chica a la que hace falta muy poco, para hacerla muy feliz. Que se ilusiona como una niña pequeña. Que tiene demasiados sueños que la desbordan. Que bastan un par de abrazos para que esté contenta. Que si quiere, puede enamorarte con un par de sonrisas. Que le encantan los "Te quiero" sin venir a cuento. Que odia estar mal. Y que lucha por encontrar su lugar en el mundo, aunque este sea pequeño...

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domingo, 6 de julio de 2014

Nunca serás feliz si no dejas de mirar hacia atrás

Cuando estás arriba, tus amigos saben quién eres. Cuando estás abajo, tú sabes quiénes son tus amigos. No dependas de nadie en este mundo, porque hasta tu sombra te abandona cuando estás en la oscuridad. Aprende a apreciar lo que tienes antes de que el tiempo te enseñe a apreciar lo que tuviste. Nunca te des por vencido si sientes que puedes seguir luchando. No esperes el momento perfecto. Toma el momento y hazlo perfecto. La vida tiene cuatro sentidos: Amar, sufrir, luchar y ganar. El que ama sufre, el que sufre lucha, y el que lucha gana.
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jueves, 3 de julio de 2014

No se puede vivir del pasado

Porque simplemente son decisiones que hay que tomar, porque ya no se puede rectificar, porque había que elegir un camino y sólo se podía saber si era el correcto después de haberlo tomado, porque hay que asumirlo, que la vida sigue y las lágrimas se secan. Que el transcurso de la vida es así: Caminar, tropezar y seguir. Pero seguir siempre, porque no se puede estar todo el tiempo lamentando un error, porque lo hecho hecho está y nada puede cambiarlo, porque de todos esos recuerdos tan sólo hay que recordar los buenos y olvidar los malos, porque simplemente todo se nos fue a la mierda. Porque simplemente era la decisión más correcta y no me arrepiento, porque algún día dejaré de lamentarme, algún día dejarán de caer lágrimas por mis mejillas, porque el tiempo todo lo cura y lo que me duele hoy, es lo que me hará más fuerte mañana.
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lunes, 30 de junio de 2014

Como el infiel dice "nunca lo haré"

Jamás olvides que tu vida es más grande que tus miedos, que tus fuerzas son mayores que tus dudas y aunque tu mente esté confundida, tu corazón siempre sabrá la respuesta. Con el tiempo, lo que hoy es difícil, mañana será un desafío superado. Pelea por lo que realmente sientes y ten la virtud de saber esperar. Porque todo lo que tiene que ser, será, todo lo que tenga que venir vendrá.

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viernes, 27 de junio de 2014

Si alguien se quedo en tu pasado es por que no encajaba en tu futuro

A lo largo de la vida te encontrarás con miles de personas. Unas te prometerán que siempre permanecerán a tu lado y otras simplemente lo cumplirán. Unas te dirán millones de veces lo mucho que te quieren y habrá otras que te lo demostrarán. Esto es así, no importa cuántas veces te repita alguien cuánto te quiere o la de cosas que haría por ti, lo realmente importante es lo que haga para demostrarlo. En toda tu vida te vas a encontrar con personas a las que quieras o no, vas a acabar perdiendo, y al principio te dolerá, pero luego te darás cuenta de que si alguien se queda en tu pasado es porque no encaja en tu futuro, que si de verdad mereciese la pena estaría a tu lado sacándote esas sonrisas que tanto prometió sacarte. Quieras o no, la vida da muchas vueltas, y al final cada uno acabará con lo que se merece. Quizás hoy no entiendas nada, pero el mañana te dará todas las respuestas que el hoy no sabe darte. Así que, no obligues a nadie a que permanezca a tu lado, mejor oblígales a irse. Quién insista en quedarse es quién realmente vale la pena tener cerca

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martes, 24 de junio de 2014

Entonces me di cuenta de que nunca volvería a querer a alguien tanto como le quise a él

Dicen que el amor cuando no muere mata porque los amores que matan nunca mueren. Lo que no dicen es como vivir con un amor que no muere y te está matando por dentro, condenándote a no poder ser feliz con nadie más. ¿Qué se supone que se debe de hacer cuando descubres que nunca vas a poder querer tanto a alguien como lo quisiste a él? ¿Cuando te ves condenada a pasar el resto de tu vida sufriendo por un amor que no puedes olvidar? Dicen que al primer amor se le quiere más y a los otros mejor. Yo no creo que sea así. En mi caso no es así. En mi caso sólo hay un primero y único amor. Un amor por el cual estoy cansada de sufrir. Tengo 19 años, llevo desde los 17 queriendo, odiando, amando, sufriendo, fingiendo que todo va bien cuando todo está mal, forzando sonrisas y palabras que dicen ''estoy bien''. Pongo la vista atrás y lo que más recuerdo son las cosas malas. Todas y cada una de las noches que me pasé llorando, todas y cada una de las palabras que me llevaron a hacerlo. ''¿Cómo he podido estar enamorado de alguien como tú?''. Esa frase nunca salió de mi mente, y sin embargo de la boca que salió ya ni recuerda haberlo dicho. Qué triste ¿no? Pasarlo mal por cosas que alguien te dijo o hizo cuando esa persona ni siquiera le dio la más mínima importancia. Y yo sin embargo después de 1 año aún soy capaz de recordarlo. ¿Sabes? Cuando una relación se acaba hay dos opciones: Recordarlo como algo que ocurrió y que por el motivo que fuese terminó, quedarte con lo bueno e intentar ser amigo de esa persona, o empezar a echarse cosas en cara y hacerse daño. Nosotros escogimos la segunda opción. Mejor dicho tú elegiste la segunda opción. Me puteaste tanto que llegó un día que estaba tan echa mierda que ya ni lloraba, tampoco dolía. Me había acostumbrado al dolor y a mi cuerpo ya no le quedaban más lágrimas. Fue difícil salir de ahí, de hecho nunca salí. Aquí sigo, igual que en aquel tiempo, pero con 1 año más. Después de todo aquello, cuando ya estaba viendo la luz que tanto tiempo estuve buscando, apareciste de nuevo haciendo que quedara a oscuras. En ese momento ya no me acordaba ni de que había vuelto a encontrar algo de luz en mi camino, sólo te veía a ti. Días, semanas, incluso meses intentando salir del pozo de mierda en el que me dejaste tirada para que luego cuando ya estaba a punto de salir volvieses a aparecer. En aquel momento me negaba a volver a intentarlo, pero algo dentro de mí me decía que no podía abandonar y quedarme con la duda de qué hubiese pasado. Recogí las pocas fuerzas e ilusiones que me quedaban e intenté volver a empezar de nuevo lo que aquel día acabó tan mal. El principio fue duro. Muy duro. Los dos teníamos muchas cosas que echarnos en cara y demasiadas cosas que olvidar para poder estar bien. ¿Sabes? Me han hecho falta muchos tropiezos, muchas ostias y muchas comeduras de cabeza para darme cuenta de que ya no puedo estar contigo, todo el daño que nos hemos hecho me ha desgastado tanto por dentro que me es imposible. En mi cabeza ya no queda rastro alguno de esperanza y tú has acabado con todas mis fuerzas y mis ganas de seguir intentándolo. Estoy completamente enamorada de ti. Te quiero muchísimo, más que a nada, más que a nadie. Seguramente mucho más de lo que tú te piensas. Pero ya no puedo más. Estoy estancada y no veo la salida. Me siento condenada a estar el resto de mi vida queriéndote. Y eso me asusta. Me asusta porque sólo tengo 19 años y más de mil motivos para no quererte, y sin embargo lo hago, lo hago y cada dia que pasa lo hago más. Es como si no pudiese ser feliz con otra persona que no fueses tú, como si no hubiese otra persona en el mundo capaz de hacerme sentir lo que tú me haces sentir cuando me abrazas. Ya te lo dije una vez y no mentí, el día que nazca el hombre que consiga que lo quiera tanto como te quiero a ti, lo traeré yo a este mundo y te llamará papá.
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sábado, 21 de junio de 2014

¿Dioses y diosas en un mundo de simples mortales?

Este dichoso lugar en el que vivimos, donde nada se puede esperar, donde nada se puede preparar, donde la nada es cínica y traicionera. Mundo de crueldad, de injusticias, golpes de suerte, de amores, de desamores, de victorias y alegrías, de amigos que se visten de sinceridad y que te terminan traicionando, mundo de diversas opiniones y religiones, donde lo que pensábamos cambia de forma en cada instante. Mundo de presente, pasado y futuro, donde la manzana comienza sana y frágil, madura tras los pasos de los años y termina pudriéndose, en algún impreciso lugar.
Risas que terminan en llanto, besos que muestran ternura y celos, cuerdos que juran estar en la plena locura, incrédulos que no cree ni en sí mismos, este es el mundo en el que vivimos, donde todo cuenta, los pasos del día a día, las piedras con las que tropezamos continuamente, pero de las que finalmente, algunos conseguimos levantarnos con fuerza, pero en las que otros jamás se volverán a levantar. En un instante, pertenecemos del mundo y de que los que se quedan nos busquen en su más profundo interior. Una mirada sincera que nos abre fácilmente mil puertas y otra que se interpone en nuestro camino. El bien o el mal, lo justo o lo injusto, la verdad o la mentira, el amor o el odio, la perdición o la maldición, todos ellos salen de nosotros, rápidos, fugaces, desaparecen al instante o pueden perdurar toda la vida.
En mi mundo hay batallas difíciles en las que todo se pierde, pero de las que se aprende, vivo entre el bien y el mal, porque cometo errores, cosas que me prometo y nunca cumplo, pero también, doy cariño sin préstamo alguno, ayuda en el momento oportuno y vida al que la necesite. No sé quién soy, pero sé que estoy por algo en este indeciso mundo. Me defiendo con palabras, en vez de con una espada, aunque a veces llore por las críticas de mi forma de luchar, actuó rápido sin pensármelo dos veces, jamás dudo tengo el paso firme y no retrocedo, recordando momentos que me dan apoyo y fuerzas para seguir luchando en la batalla, por volver a ver a las personas a las que quiero

Morir… no existe en mí, sino, nacer cada día.
Los simples mortales, en realidad, somos los dioses y diosas que vivimos en un mundo sin terminar donde la pieza final, la ponemos nosotros mismos. 


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miércoles, 18 de junio de 2014

Escribo y la libertad consigo

Dame una hoja y un papel y te escribiré todo lo que pase por mi mente, mis miedos, mis ilusiones rotas, hasta mis emociones. Todo, absolutamente todo te lo escribiré. Llegarás a leerme hasta tal punto, en el que te sentirás en mi propia piel, no te preocupes, caerán las lágrimas de tus ojos si eres sensible y sentirás ese dolor punzante en tu corazón si todo lo que lees, hace un tiempo lo sufriste. Hoy puedo escribirte los versos más tristes y mañana darte alas y pasada mañana robártelas. Escribo para liberar mi alma, para sentirme viva, para aclarar todo aquello que no encaja en mi vida o para que mentir, para contar todo aquello que de este mundo me aniquila cada día. Orgullosa y sensible, adolescente para la mayoría incomprensible. Escribo todo aquello que no me atrevo a veces contar y la mayoría de las veces escribo, para soñar un poco ms. Pero realmente escribo para sentir la libertad. Si, esa de la que muchos hablan, pero que pocos han podido llegar a tocar.

Escribir para sentir.
Y como muchos decís…. Siento, luego existo

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