Hablando claro: ¡Soy un desastre! Mi vida no tiene ni cabeza ni pies. Caótica, loca, extraña y un tanto solitaria. Podría lamentar este hecho, llorar y auto compadecerme, pero… ¡Así es perfecta!
Lo que soy es lo que tengo, no soy un papel secundario de mi propia existencia. Me gusta lo que siento ante situaciones distintas, porque aprendí a llorar cuando debo y a sonreírle al momento, no importa cuán duro sea, la realidad es que es sólo eso, un momento. No busco lo que no soy, pero soy todo lo que yo quiero. Al final de esta historia me recordarán como yo quiero ser recordada, una y mil personas me recordarán con una sonrisa, haya sido lo que haya sido, habré dejado ya alguna huella.
Me costó media vida entender el concepto, aceptarme a mí misma tal como soy; y es que lo que soy ya nada podrá cambiarlo, ni yo. Simplemente me acepto como un ser vulnerable pero extremadamente fuerte, que he afrontado la vida con cientos de ‘errores’ y con consecuencias, no importa lo difícil que sean, nada me ha hecho crecer más que tomar decisiones aceptando con responsabilidad cada una de ellas.
No intento caer bien ni mal. No estoy para llenar expectativas de nadie, sino las propias. He amado inmensamente y sin limitaciones. He roto y me han roto el corazón. Pero sigo convencida de que el amor, sentir el amor es de las sensaciones más supremas en la vida. He sido amiga y enemiga. Amiga por convicción y enemiga por decisión, aunque mi tiempo no lo pierdo odiando. He dado lo más que he podido por una amistad aunque esas amistades me hayan pasado de largo y yo a ellas. No soy la hija perfecta ni lo que mamá quiso, pero mamá no puede negar que nadie la ama como yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario