Nunca espere ver mi vida como un drama, pero es que no sabía cómo sería amar, entregar todo y al final quedarte sin nada. Yo que presumía de no ser susceptible al amor, de no ser susceptible a nada que no estuviera regido por la razón, yo que sabía imponer mi lógica, antes de permitir que alguien me hiciera daño, hoy… estoy aquí llorando por un mal amor, comprobando que resiste más un cojo que un hablador.
La verdad es que cuesta deshacerme de esos lazos que yo misma tejí, pero definitivamente, no quiero estar así, creo que no queda de otra que caer en la idea romántica de permitir, que el tiempo haga lo suyo, que me ayude a sanar heridas, que me ayude a reconstruir mis ganas de seguir. Solo te pido un último favor… No retes a mi voluntad, pues aunque no es poca, se debilita cuando tú estás, aléjate enserio, no seas egoísta, no vuelvas más.
Ayúdame con tu ausencia a olvidar, no pienses que conmigo hay cabida a la posibilidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario